Las guerras de Estados Unidos: Una historia vergonzosa

La destrucción de Hiroshima y Nagasaki en nombre de la libertad

Revolución #013, 28 de agosto de 2005, posted at revcom.us

Primero de una serie de artículos.

El 25 de abril de 1945, el secretario de Guerra, Henry Stimson, le informó al presidente Harry Truman sobre un importante secreto militar. Le dijo: "En cuatro meses habremos completado la construcción del arma más aterradora de la historia humana".

La reunión duró 45 minutos y no se debatió si se iba a usar la nueva arma. Se dio por hecho. Condenaron a centenares de miles de seres humanos a una muerte horrible sin vacilar un momento.

Hace 60 años, el 6 de agosto de 1945, el bombardero Enola Gay soltó una bomba sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. Estalló encima del centro y creó una enorme bola de fuego tan caliente como el sol. En el punto de impacto causó una destrucción total y mató a todos. Carbonizó la piel a tres kilómetros de distancia.

La explosión generó vientos de mil millas por hora que arrastraron a miles y los estrellaron contra edificios.

Cuando los incendios se apagaron, quedó un desierto quemado y miles y miles de cadáveres. Muchos se vaporizaron. Luego, llegó la lluvia negra de polvo radiactivo.

Cuando Truman se enteró del bombardeo, respondió: "Esto es lo máximo de la historia".

El alto mando militar decidió que la destrucción de toda una ciudad no era suficiente. A los tres días, de nuevo sin advertencia, soltó otra bomba en la ciudad de Nagasaki.

Los damnificados siguieron muriendo largo tiempo después de los ataques a causa de una enfermedad misteriosa: la radiación. Cinco meses después el saldo era de 140,000 muertos en Hiroshima y 70,000 en Nagasaki.

Crímenes en nombre de la seguridad y la libertad

¿Y cómo justificaron estos horrores? ¿Qué hicieron el gobierno y las fuerzas armadas para convencer a los soldados de luchar, a las tripulaciones de soltar las bombas y a la ciudadanía de aceptarlo todo?

Les decían que la guerra contra Japón era una guerra de autodefensa que Japón iba a invadir Estados Unidos y que "el enemigo" era vil, fanático e infrahumano.

Les decían que la máquina de guerra nacional iba a defender sus casas y su modo de vida, y que iba a "llevar la libertad y la democracia" al mundo.

La mitología oficial dice que las fuerzas armadas yanquis siempre son "los buenos" y que siempre las motivan las metas más puras.

Estas mentiras tapan una historia totalmente vergonzosa. La guerra en el Pacífico era parte de una guerra más extensa que libraban diferentes fuerzas de clase de grandes extensiones del planeta y todas las grandes potencias. Está fuera del alcance de este artículo analizar toda la II Guerra Mundial, pero un vistazo a la guerra del Pacífico (donde Estados Unidos y sus aliados pelearon con Japón) demuestra que todos los pretextos eran mentiras para tapar los verdaderos motivos.

¡No era defensiva sino imperialista!

Cuando estalló la II Guerra Mundial, Estados Unidos ya llevaba medio siglo peleando para controlar el Pacífico occidental. Conquistó brutalmente a Filipinas a comienzos del siglo 20 y exigió que China le "abriera sus puertas", para poder explotarla sin obstáculo.

Japón emergió como una potencia rival igualmente dispuesta a dominar a China, Corea, Filipinas y el resto de la región. Estados Unidos construyó una armada para proyectar poder en Asia, y cuando Japón hizo lo mismo y luego se apoderó de grandes extensiones de China en la década de 1930, para ambos gobiernos no cabía duda de que una confrontación (y probablemente una guerra) era inevitable.

En Estados Unidos enseñan que lo que causó la guerra fue el ataque japonés contra la base naval de Pearl Harbor, en Hawai.

Pero en realidad no se puede entender una guerra examinando "quién disparó primero" o "en qué territorio se libra". Hay que analizar las metas y los intereses de las fuerzas combatientes. La guerra del Pacífico surgió de la rivalidad imperialista, que arranca del sistema capitalista y de la necesidad de "expandirse o morir". Se luchó para decidir qué potencias iban a dominar y explotar a centenares de millones de personas, así que era una guerra injusta, no importa cuál de las potencias atacara primero.

De hecho, poderosas fuerzas del gobierno estadounidense respondieron con júbilo al ataque japonés contra Pearl Harbor porque les dio el pretexto para la guerra que tenían planeada.

Además, todo el cuento de "un ataque contra el territorio estadounidense" es especialmente hipócrita en vista de la sangrienta conquista militar de Hawai a su propia población indígena.

Prometen liberación pero llevan dominación

En los libros de historia y en las películas de guerra, nos dicen que el ejército estadounidense conquistó las islas del Pacífico para "liberar" al pueblo. Al general Douglas MacArthur, ese déspota colonial, lo pintan como un héroe porque dijo "regresaré" (¡a Filipinas, que gobernaba a punta de fusil!).

Pero la meta de Estados Unidos era la dominación,no la liberación.

Echemos un vistazo a lo que pasó después de la guerra. Estados Unidos volvió a apoderarse de Filipinas y se instaló como principal potencia imperialista en Singapur, Vietnam del Sur, Indonesia, Taiwán y Corea del Sur. También trató de remplazar a Japón como amo imperialista de China, ¡pero el pueblo chino lo impidió haciendo la revolución con la dirección de Mao Tsetung!

Washington impuso una serie de gobiernos salvajes, como el de Ferdinand Marcos que torturó al pueblo filipino durante muchas décadas, e hizo algo parecido en Indonesia y Corea del Sur.

La victoria de Estados Unidos en la II Guerra Mundial llevó a más dominación y salvajismo, no a la liberación. A las generaciones siguientes las explotaron brutalmente en el campo y en las fábricas, muchas mujeres terminaron como prostitutas para las bases militares yanquis, y gobiernos represivos recibieron montones de ayuda y armas.

¡Y esa situación continúa hoy!

¿Llevan la democracia a los conquistados?

Desde que comenzó la guerra contra Irak, los estrategas de Washington han dicho que su meta es "llevar la democracia al Medio Oriente" y ponen como ejemplo a Japón tras la II Guerra Mundial. Es una manera de decir que aunque hagan cosas terribles durante la guerra, la victoria siempre lleva algo bueno.

Otra mentira.

Después de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki (y la capitulación de Japón), Estados Unidos ocupó el país e impuso un nuevo sistema político, con elecciones y todo.

Pero esa "democracia" estaba al servicio de las metas políticas y estratégicas de Washington. El primer objetivo era apoyar el sistema capitalista. Conservó gran parte del odiado sistema imperial, y en particular al emperador.

Permitió la formación de nuevas fuerzas políticas siempre y cuando juraran lealtad al capitalismo en general y a los intereses estratégicos de Estados Unidos en particular. A las fuerzas revolucionarias que se oponían a todo esto las reprimió; prohibió los paros.

Al nuevo gobierno japonés no le permitió crear unas fuerzas armadas capaces de contender, pero a la clase dominante le permitió compartir la explotación de los países vecinos.

En pocas palabras, la democracia que Estados Unidos impuso en Japón es la democracia burguesa,cuya meta es impedir la revolución, defender el capitalismo y crear un sistema que obedezca los dictámenes de Washington.

¿Bombas atómicas para salvar vidas?

Es sumamente indignante que el gobierno diga que el tratamiento de Japón es un modelo para Irak y todo el Medio Oriente. ¡Como si nadie recordara lo que pasó en Hiroshima y Nagasaki! ¡Como si el mundo aceptara sus pretextos vergonzosos y poco convincentes!

Oficialmente, dicen que soltaron las bombas atómicas para "salvar vidas" (léase: salvar vidas estadounidenses, por supuesto).

Dicen que hubieran muerto muchos miles de soldados si hubieran "tenido que invadir" el territorio japonés. Por eso, según sus fríos cálculos, la muerte de centenares de miles de civiles japoneses es un "precio aceptable". De esa manera adoctrinan a la ciudadanía de Estados Unidos a pensar que ver montones de cadáveres es bueno, siempre y cuando no sean cadáveres estadounidenses.

Pero el cuento de "salvar vidas" es otra mentira más. En agosto de 1945, las fuerzas armadas japonesas y el imperio estaban a punto del colapso, y el gobierno estaba listo para negociar el fin de la guerra. ¿Por qué Estados Unidos tenía que ocupar a Japón y soltarle bombas atómicas?

Estados Unidos quería la rendición y ocupación total de Japón porque buscaba la dominación absoluta de toda la región en la posguerra. Por los medios más crueles, conquistó una victoria total, y lo hizo en nombre del pueblo estadounidense.

Buscaba impedir que Japón volviera a ser un rival y poner fin a la guerra con un gran despliegue de fuerza y montones de cadáveres radiactivos como advertencia a otros rivales potenciales.

Sacrificó a los habitantes de Hiroshima y Nagasaki para dar una amenaza gangsteril a la Unión Soviética (en ese entonces un país socialista y a punto de iniciar una ofensiva militar en Asia) y a los pueblos colonizados del Pacífico, y muy especialmente al movimiento revolucionario de China, dirigido por el Partido Comunista.

Hoy, la clase dominante sigue defendiendo la destrucción de Hiroshima y Nagasaki con los mismos pretextos. ¿"Defender la libertad"? ¿"Defender el territorio estadounidense"? De ninguna manera. El bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki es uno de los crímenes más sangrientos de la historia, y lo cometieron en aras de expandir el imperio y las ganancias del sistema capitalista estadounidense.