El oleoducto Keystone XL: Un imperioso peligro para el medio ambiente

19 de mayo de 2013 | Periódico Revolución | revcom.us

 

La situación se acerca a un desenlace en la lucha en torno a la construcción del oleoducto Keystone XL. Éste aumentaría en 830 mil barriles al día el flujo del petróleo de las arenas de alquitrán desde Alberta, Canadá, donde se extrae, hasta Steele City, Nebraska. De ahí, se transportará por oleoducto a las refinerías en la costa estadounidense del golfo de México. Se espera que Obama tome una decisión al respecto en cualquier momento entre hoy y el otoño.

La ejecución de este oleoducto representaría una pesadilla ambiental y agravará más el actual estado de emergencia ambiental (vea "¡Estado de emergencia! El saqueo de nuestro planeta, la catástrofe ambiental y la verdadera solución revolucionaria"). Las emisiones del bióxido de carbono representan el principal factor del cambio climático que rápidamente está poniendo en peligro la vida de miles de millones de personas sobre este planeta debido al aumento del nivel de los mares, el aumento de la temperatura y un tiempo más violento, el derretimiento de los cascos polares y otros cambios ambientales. La extracción y quema de la reserva completa del betún de las arenas de alquitrán de Alberta agravaría muchísimo el calentamiento global y el peligro del cambio climático desenfrenado. El aumento de la producción, transporte y refinación del petróleo de las arenas de alquitrán del oleoducto Keystone XL pondría 181 millones de toneladas métricas de bióxido de carbono al año en la atmósfera. Eso es el equivalente al bióxido de carbono producido al año por 37 millones de vehículos para pasajeros o 51 plantas eléctricas potenciadas con carbón.

Los expertos admiten que un aumento de la temperatura del mundo en unos 2ºC podría causar un cambio climático desastroso aún mayor y más veloz que el planeta conoce ahora.


La destrucción de las arenas de alquitrán, la "energía extrema" y el futuro del medio ambiente

¿Aceptar el oleoducto Keystone XL? ¡O luchar en su contra!

A pesar de la espantosa realidad del cambio climático que estamos enfrentando, el dictamen del Departamento de Estado estadounidense sobre el oleoducto Keystone XL sostiene que éste no representa ningún peligro para el clima porque la extracción del petróleo de las arenas de alquitrán es inevitable y continuará el que se construya el oleoducto Keystone XL o no. Si Estados Unidos no consigue el petróleo de las arenas de alquitrán, lo hará en otro lugar. El argumento general del Departamento de Estado y otras fuerzas y figuras de la clase dominante estadounidense es: "Seamos realistas. Si no se construye el oleoducto Keystone XL, Canadá construirá otros oleoductos y lo transportará por riel, camión o barcaza. Si nosotros no lo conseguimos, ellos lo venderán a China".

Pero la lógica que dicta que el pueblo lisa y llanamente deba aceptar esta situación —y que no se equivoque, se ha planteado y se planteará este mismo argumento acerca de los demás proyectos de combustibles fósiles en el futuro— proviene de la lógica y los intereses de un sistema político y económico que solamente puede transformar todo, la naturaleza inclusive, en una mercancía y una fuente de producir ganancias. Aceptar "que continúa como si no pasara nada" en relación a este tema y los demás que ellos planean implica aceptar la aceleración de la destrucción del medio ambiente de la tierra. Cualquier sistema que diga que la destrucción del medio ambiente es inevitable y que hay que aceptarla o que eche a las personas de su trabajo pero luego dice que la única manera de contratarlas sea en empleos que solamente pueden causar la mayor destrucción de los ecosistemas y nuestro futuro colectivo, es cien por cieno ilegítimo. Este sistema ha manifestado su absoluta ilegitimidad e incapacidad de proteger los ecosistemas vivos.

Lo que demuestran estos argumentos no es que deberíamos de aceptar el oleoducto Keystone XL pero sí que es necesario luchar en su contra y detenerlo y que esta lucha tiene que estar conectada con una lucha mucho más amplia contra toda la destrucción ambiental causada por este sistema y en contra del mismo sistema del capitalismo-imperialismo. Además, esta lucha tiene que formar parte de construir un movimiento para la revolución que podría crear un sistema del socialismo rumbo al comunismo, en el que la destrucción del medio ambiente ya no se considerará como aceptable ni el producto inevitable de las propias operaciones de la economía. [Vea en revcom.us: Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte (Proyecto de texto)].

Hay mucho en juego en esta batalla, la que tiene relación con una batalla mucho más amplia sobre la continuación de la quema de combustibles fósiles y el futuro del medio ambiente del planeta.

Hoy, la extracción y procesamiento de las arenas de alquitrán es el mayor proyecto de inversión de capital y energéticos en el mundo. Los yacimientos de arenas de alquitrán contienen la tercera reserva de petróleo del mundo. Ya extraen 1.8 millones de barriles de petróleo al día de las arenas de alquitrán pero existen planes para expandir esta producción a cinco millones de barriles al día para 2030. Keystone XL es una parte grande de alcanzar ese nivel.

Los proyectos de arenas de alquitrán representan un ejemplo de la manera en que el capital se apresura para explotar los combustibles fósiles que anteriormente no eran accesibles o su producción era muy costosa. Esta clase de petróleo existe en la forma de gruesas bolas de alquitrán bituminoso mezcladas con arena. Su extracción y procesamiento es costosa y utiliza inmensas cantidades de energía y agua, pero ahora es rentable debido al alto precio del petróleo. Las reservas de las arenas de alquitrán representan una enorme fuente de producción de ganancias para los intereses económicos de Estados Unidos, Canadá y otros intereses económicos. Hoy, el petróleo de las arenas de alquitrán es la mayor fuente de petróleo para potenciar la economía capitalista estadounidense. El control del petróleo y sus mercados es un elemento fundamental en la competencia sobre el control de la economía mundial. Estados Unidos considera el petróleo de Canadá como una fuente confiable y estable de energía proveniente de un "socio estratégico", en un mundo lleno de inestabilidad.

Además, ya se han descubierto enormes cantidades de petróleo en la forma de las arenas de alquitrán y esquisto bituminoso en Estados Unidos. Los grandes intereses capitalistas también tienen un gran afán de explotar éstas. Estado Unidos ya está posicionado para convertirse, alrededor del año 2020, en el mayor productor de petróleo del mundo, según la Agencia Internacional de la Energía.

Una catástrofe ambiental en marcha

Aparte de la "bomba de carbono" climática que representan las arenas de alquitrán, el proyecto ya es una catástrofe ambiental en marcha. La extracción de petróleo ejecutada por las petroleras de Estados Unidos y otros países occidentales ha creado desastres ambientales en el delta del río Níger y otros países oprimidos del mundo (vea "The Gulf of Mexico and the Niger River Delta: oil spills worlds apart", de la edición en inglés del Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar, 21 de junio de 2010). Tales desastres hoy ponen en peligro a América del Norte y ocurren ahí con mayor frecuencia.

De la costa del golfo de México a Alaska, de las montañas del Sudeste a las enormes reservas nuevas que se están descubriendo en los estados centrales y por todo el oeste de Estados Unidos, se prepara y libra una implacable guerra para arrancar el carbón, gas y petróleo del suelo y mares, misma que viene devastando el medio ambiente y la vida de mucha gente.


Noviembre 2012, Texas. La policía arresta y rocía con gas pimienta a los bloqueadores de la Coalición Para Bloquear las Arenas de Alquitrán quienes se sujetaron con candados a la maquinaria pesada usada para construir el oleoducto.
Foto: tarsandsblockade.org

A fines de marzo, el oleoducto Pegaso de Exxon derramó miles de barriles de petróleo de las arenas de alquitrán en una comunidad en las afueras de Mayflower, Arkansas, y en los vecinos humedales. Por el mismo momento, un tren se descarriló en Minnesota y derramó al menos cientos de galones de petróleo de las arenas de alquitrán. Estos derrames se suman a una docena de derrames anteriores de los oleoductos de las arenas de alquitrán en los últimos años, como el tristemente célebre y devastador derrame de un millón de galones de un oleoducto propiedad de Enbridge en el río Kalamazoo, en Michigan en 2010, del cual una buena parte no se ha limpiado y al parecer no se puede limpiar porque cuando el petróleo alquitranado se vierta en el agua, se convierte en sólidos y simplemente se asienta en el lecho. Ahora el lecho del río está lleno de estas porquerías tóxicas.

Están tumbando vastas extensiones del enorme bosque boreal canadiense, del cual dependen los pueblos originarios para su sustento. Las lagunas de derivados tóxicos contaminados provenientes del proceso de extracción cubren 125 km cuadrados de la anterior zona silvestre natural de Alberta. Los compuestos de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), que se saben causan cáncer, están envenenando los lagos y ríos. Durante años, el gobierno canadiense y las empresas de combustibles fósiles han dicho que la presencia de cualquiera de estos compuestos simplemente se debe a los procesos naturales que liberan los compuestos del betún. Pero ahora dos estudios científicos distintos han demostrado que los HAP han aumentado a raíz de la extracción de las arenas de alquitrán, con la contaminación del río Athabasca río bajo desde los proyectos de las arenas de alquitrán y además los lagos del rumbo hasta 80 km de distancia. También ha subido el índice de cáncer de los pueblos originarios de la región.

La creciente resistencia ambiental y su potencial crecimiento

El índice del bióxido de carbono alcanza nuevas alturas

El 9 de mayo, unos científicos que monitorean el bióxido de carbono en la atmósfera, a partir de mediciones tomadas en el observatorio de Mauna Loa, Hawai'i, anunciaron un nuevo hito aterrador. El índice de bióxido de carbono (CO2) ya ha alcanzado 400 partes por millón (ppm). El CO2 es uno de los diversos gases del efecto invernadero cuyos índices han ido en ascenso en la atmósfera debido a la quema de combustibles fósiles, la deforestación y otras prácticas endémicas de la operación de la economía capitalista global. La luz del sol pasa por los gases del efecto invernadero pero éstos atrapan ciertas longitudes de onda de dicha luz que vuelven a irradiarse desde la superficie de la tierra hacia el espacio y eso hace que la tierra se caliente. Empezaron las mediciones en Mauna Loa en 1958 y en ese entonces el índice estaba a 316 ppm, un aumento desde el estimado índice de 270 ppm en los años 1700, antes de la industrialización. Cada año, a medida que continúe la quema de los combustibles fósiles, aumentan los gases del efecto invernadero. En 2012, las emisiones del bióxido de carbono al año alcanzaron un nuevo pico récord, o sea, un aumento de 2.6% desde 2011.

No se ha presenciado un índice tan alto en la historia de la existencia de los seres humanos. De hecho, el planeta no ha presenciado un índice tan alto en 3 a 5 millones de años. La última vez que el CO2 alcanzó tal nivel, según Richard Norris, un paleobiólogo de la Instituto Scripps de Oceanografía: "Hubo camellos y bosques en el Ártico, las zonas tropicales estaban sujetas casi constantemente al algo parecido a El Niño —de la clase que de costumbre inunda el oeste de Estados Unidos— y las vastas extensiones de la costa este de Estados Unidos, Florida y los estados del golfo de México estaban cubiertas de agua". Aunque el índice de 400 ppm no implica que habrá algún suceso definido, específico ni que representa un índice con mayor peso que 398 o 402 ppm, el índice de gases que representa y la manifestación del ritmo del aumento de los gases del efecto invernadero de veras indican una situación extrema para la humanidad y para los ecosistemas vivos por lo que se refiere al peligro de un cambio climático catastrófico.

Ante toda esta destrucción, existe resistencia en muchos frentes. En febrero de 2013, decenas de miles de personas participaron en el mayor mitin contra el cambio climático en la historia de Estados Unidos, en Washington, D.C., convocados por 350.org, Sierra Club y otros. Se propagan campañas, agrupamientos y acciones en muchas partes de Estados Unidos, en oposición a la fracturación hidráulica en busca del gas y petróleo, contra la extracción de carbón y su explotación a cielo abierto para "desnucar" las cimas de las montañas, etc. Miles de personas acudieron para alzar la voz en las audiencias en el Estado de Washington contra los planes de aumentar la exportación de carbón desde los puertos de la costa oeste hacia los mercados asiáticos.

Antes de las elecciones de 2012, al comienzo Obama mantenía en reserva la aprobación del oleoducto Keystone XL hasta que se pudiera realizar "un dictamen más detenido". Posteriormente, se apresuró a anunciar los planes para poner en la vía rápida la construcción del trecho sur del oleoducto de Cushing, Oklahoma a la costa del golfo de México. Obama fue en persona a Cushing en marzo de 2012 para anunciar su aprobación del proyecto; dijo: "El día de hoy, ordeno que mi administración agilice los trámites, despeje los obstáculos burocráticos y le dé prioridad a este proyecto, para que avance y se complete".

En respuesta, se formaron nuevos grupos y métodos de resistencia. El Bloqueo de las Arenas de Alquitrán y la Resistencia a las Arenas de Alquitrán de las Grandes Llanuras desarrollaron una campaña de desobediencia civil no violenta para detener este trecho sur de Keystone XL. Para bloquear su construcción, ocuparon los árboles en las afueras de Diboll, Texas, a gran riesgo personal. Los activistas se sujetaron con candados a la maquinaria y emprendieron muchas otras acciones creativas para tratar de detener el oleoducto. Por todo Estados Unidos, las personas se inspiraron para ir y unírseles. Los bloqueadores fueron objeto de una brutal represión. En esencia, los organismos del orden público torturaron a los individuos que se sujetaron con candados a la maquinaria de construcción del oleoducto: para quitarlos, les echaron gas pimienta, los atacaron con pistolas Taser y los sometieron a brutales tácticas para obligarlos, mediante el dolor, a que cumplieran. Tacharon de "eco terroristas" a los activistas y les entablaron demandas con multas de millones de dólares por el "delito" de defender el planeta a menos que aceptaran suspender las protestas.

Tras todo eso, el Bloqueo de las Arenas de Alquitrán cobró presencia nacional. En marzo de 2013, se celebraron unas 50 acciones por el país para protestar y oponer resistencia a "los especuladores en las arenas de alquitrán": las corporaciones y los bancos, etc., que han hecho inversiones en dichas arenas.

Esta resistencia y oposición también se intensifica entre los pueblos originarios. Hasta ahora, en gran medida mediante las actividades de los pueblos de las Naciones Originarias de Canadá, se ha bloqueado el avance en la construcción de los oleoductos de las arenas de alquitrán por las zonas silvestres naturales prístinas de la costa de Columbia Británica.

Con la resistencia a la aprobación del oleoducto Keystone XL como una especie de punto de lanza, se vislumbra el potencial concreto de que crezca una resistencia potencialmente más poderosa a la destrucción ambiental, incluyendo este verano.


Este mapa muestra la ruta del Oleoducto Keystone XL (la larga raya punteada) a su paso por el Acuífero Ogallala de Nebraska. Este manto freático subterráneo es uno de los más grandes del mundo. La contaminación de este acuífero a causa de fugas del oleoducto es una posibilidad concreta y peligrosa.
Mapa: Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales

El ambientalista y escritor Bill McKibben informa que 60 mil personas han firmado un juramento para oponer resistencia al oleoducto Keystone XL en la página web de Credo Action. Un grupo indígena llamado "Ocioso Ya No Más" ha convocado a un "Verano de Soberanía" de acción directa no violenta en defensa de los pueblos indígenas y la "Madre Tierra". En solidaridad con eso, una coalición de grupos ambientalistas participantes en el bloqueo de las arenas de alquitrán, en oposición a la fracturación hidráulica, etc., ha convocado a un "Verano Intrépido" de protestas ambientales, con una semana de acciones del 24 al 29 de junio.

La convocatoria se lee: "Por demasiado tiempo hemos estado luchando por separado y se nos está acabando el tiempo. Para recuperar nuestro futuro, tenemos que empezar a hablar con una sola voz. Por eso, estamos llamando a que el movimiento nacional en contra de la energía extrema se una en un verano de acción coordinada. A medida que la industria siga escalando su ataque contra la vida sobre la tierra, tenemos que responder afirmando nuestra dignidad y escalando nuestra acción por un futuro habitable. Ante la destrucción ecológica inconmensurable y el inminente cambio climático desenfrenado, tenemos que tomar la clase de osada acción que se necesita para salvar el planeta. Todos nosotros tenemos que fijar nuestra raya en la arena. Tenemos que enfrentar nuestros temores colectivamente, con intrepidez tenemos que tomar nuestro futuro en las manos propias y cambiar las cosas de costumbre."

Todo eso impacta la manera en que la clase dominante estadounidense, y su presidente, actuarán en torno al oleoducto Keystone XL. Pero hay enormes intereses en juego para los gobernantes estadounidenses que los están orillando a proceder con este proyecto, sin importar para nada el planeta. Obama ya ha aprobado el trecho sur del oleoducto. Los medios noticiosos ya han estado filtrando indicios de que Obama vaya a aprobarlo.

En virtud de todo eso, existe una gran necesidad y potencial de una resistencia mucho más poderosa y masiva, al oleoducto Keystone XL, y de una creciente concatenación de los diversos frentes de resistencia en torno al medio ambiente, entre sí y con la lucha general contra este sistema. Existe un potencial real, y necesidad, en vista de lo muchísimo que está en juego para el planeta y el futuro de la humanidad, de participar en tal resistencia para detener todo eso y contribuir a aumentarla, conectándola con el movimiento para la revolución.

(Vea más al respecto en: "¡Estado de emergencia! El saqueo de nuestro planeta, la catástrofe ambiental y la verdadera solución revolucionaria".)

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