Una velada de redobles, rimas y ritmos contra el genocidio lento de la encarcelación en masa

9 de diciembre de 2013 | Periódico Revolución | revcom.us

 

El viernes 22 de noviembre, el National Black Theater of Harlem (Teatro Nacional Negro de Harlem) auspició un acto benéfico, con jazzista Arturo O'Farrill, ganador de un premio Grammy, para recaudar fondos para la Red PARAR la Encarcelación en Masa (SMIN).

Member of Impact: a youth arts organization in Harlem that combines art and activism.

Integrantes de la IMPACT Repertory Theater Performance Company, un programa de artes para los jóvenes que combina el arte y el activismo, Harlem.

 

Arturo O'Farrill

Arturo O'Farrill

Unas 150 personas se juntaron para lo que iba a ser una velada asombrosa. Se trataba de un grupo muy diverso — negros, blancos, latinos, asiáticos, jóvenes y mayores, gentes de los proyectos junto con las de la clase media, estudiantes, activistas y revolucionarios. Un comité anfitrión de 17 personas —entre ellos el Dr. Cornel West, el periodista Herb Boyd, Mimi Rosenberg, el actor Gbenga Akinnagbe y la Dra. Antonia Cedrone, además de activistas veteranos anti-guerra y anti-represión, profesores y otros— colaboraron para que el evento fuera un éxito. La Red PARAR la Encarcelación en Masa había llamado a recaudar fondos para que la red pudiera "entrar en el 2014 a la ofensiva para alcanzar a millones de personas, cambiar el modo en que las personas ven la encarcelación en masa, y atraer a muchas de éstas a participar en este movimiento". La gente de muchos sectores sociales asumieron el reto de este llamado en formas bellas e inspiradoras — recaudando fondos, elevando los ánimos y creando arte que celebra la resistencia que se necesita tan urgentemente en estos días.

Se crearon bonitas tarjetas para promover el evento con esta cita de Arturo O'Farrill:

En mis propias formas pequeñas, usaré mi voz, usaré lo que tengo, la plataforma que he edificado, la orquesta, la música, los discos, la composición, todo lo que pueda hacer. Me encamino al propósito de dejar que la gente sepa que las cosas tienen que cambiar. Eso es lo más importante que una persona pueda hacer.
— Arturo O'Farrill

Dieron la bienvenida Alejandrina de la SMIN, quien habló en inglés y español, y Nabii Faison, el director del National Black Theater. Los co-presentadores fueron el Reverendo Steven H. Phelps de la Iglesia Riverside y Jamel Mims del Club Revolución de Nueva York y la SMIN.

La música y palabras de Arturo O'Farrill

O'Farrill's band

El conjunto de Arturo O'Farrill

 

Arturo O'Farrill (el segundo desde la izquierda) con unos integrantes y simpatizantes de la Red Parar la Encarcelación en Masa, entre ellos, Carl Dix, Travis Morales, el Rdo. Stephen Phelps y Jamel Mims (el tercero, cuarto, quinto y séptimo desde la izquierda).

Fotos: Li Onesto/Revolución

La actuación de Arturo O'Farrill fue la culminación y punto fuerte de la velada. O'Farrill es un compositor y artista de jazz de renombre mundial y ganador dos veces del premio Grammy. Dedicado a los músicos, presta una enorme atención a entrenar e instruirlos y a trabajar con músicos jóvenes. Tocó con un conjunto de seis piezas que se había formado para esa noche y que incluía a dos hijos suyos.

Antes de tocar, O'Farrill habló de forma conmovedora de lo que lo había llevado a estar presente. Habló de llegar a ser un músico de jazz, de volverse cada vez más conocido, de tocar en escenarios cada vez más grandes, de ganar premios, pero con el sentido de que se exigía algo más. Dijo: "Los artistas tienen una responsabilidad de informarle a la gente sobre lo que está pasando en el mundo. Y lo que vi en el mundo me dejó la sangre helada". Habló del asesinato de Ramarley Graham en el baño de la casa de Graham — y que su propio hijo tenía la misma edad en aquel entonces, y que de ahí reconoció que tenía que alzar la voz.

Dijo: "Vivimos en una edad horrible, vivimos en un estado policial terrible". Pero no obstante, "Yo era una de esas personas que se preguntaban: '¿Qué puedo haceryo? Soy meramente un músico'". Pero llegó a la conclusión de que su música y su fama podrían ser una plataforma para influenciar a otras personas y que ahora tiene que hacer todo lo que pueda para llevar el mensaje del cambio mediante su trabajo y voz.

El conjunto de Arturo O'Ferrill presentó una extendida sesión de música increíble. Los aficionados del jazz y aquellos que no sabían nada de jazz salían profundamente conmovidos. Incluía en la sesión una "oración" triste y dolorosa por las familias que han perdido a sus hijos por la brutalidad policial, lo que de ahí fluyó suavemente hacia el caos y conflicto urgentes del "Blues del Parar y Registrar", seguido de "La luna nos sigue donde quiera que vayamos", un canción conmovedora y lírica compuesta por su hijo, Adam O'Farrill. Arturo O'Farrill describió cómo su padre (el famoso jazzista Chico O'Farrill) y su familia de músicos habían creído en la eliminación de las fronteras entre los distintos estilos de música y que de modo poderoso trascendió las categorías para alazana los adentros de las personas, captando fuertemente el dolor y la ira así como el humor lírico y la belleza vibrante.

Cerca del fin de su presentación, O'Farrill habló de lo que impide que otros artistas tomen posición, notando que una vez que él empezó a hacerlo, "La gente en Facebook y los críticos reprocharon mis discos por referirse a 'AmériKKKa, con la triple K'". Aludió al ubicuo espionaje y represión gubernamental. Dijo que "un número insuficiente de nosotros en la comunidad del jazz alzamos la voz. Yo sé que muchos músicos de jazz son personas lindas… pero tenemos miedo, porque si uno alza la voz… puede atraerse encima muchas problemas".

"Pero eso no es ninguna excusa".

Otros hitos de la noche

El programa previo a la actuación de Arturo O'Farrill fue iniciado por el Reverendo Phelps, quien habló de la invitación a unirse a Carl Dix y Cornel West y ser arrestado hace dos años para arriesgar la vida para detener el programa del parar y registrar del NYPD (Departamento de Policía de Nueva York). Habló de las prisiones y de su estancia en el Noveno Distrito de Nueva Orleáns tras el huracán Katrina. A partir de eso, habló de la necesidad moral de actuar para detener la encarcelación en masa: "Se requerirá mucho tiempo. Se requerirá que las personas arriesguen la vida, debido a que los sistemas y las estructuras de poder no cambian sin eso, pero si suficientes personas lo hacen, no pueden permanecer en contra".

Carl Dix, un co-fundador de SMIN [Red Parar la Encarcelación en Masa] y miembro del Partido Comunista Revolucionario, habló de la encarcelación en masa, el parar y registrar, la etiquetación racial, el asesinato policial y las demás manifestaciones de lo que describió como "un genocidio lento que fácilmente podría acelerarse" y retó al público a que formara parte de terminar todo eso: "De esta velada tiene que emanar un mensaje, no sólo en la ciudad pero en todo el país, en toda la sociedad. No más a la encarcelación en masa. No más a los 2.2 millones de personas en las prisiones. No más a los 80 mil de las personas en las prisiones sometidas a la tortura del aislamiento solitario. No más a los cinco millones de ex prisioneros que reciben un tratamiento como ciudadanos de segunda clase en esta sociedad. No más al tratamiento de los jóvenes negros y latinos como delincuentes por la policía, culpables hasta que se demuestre lo contrario... si es que puedan sobrevivir a comprobar su inocencia. No más al parar y registrar. No más al 'Negro al volante'. No más a los policías que intimidan en bola a las personas por el delito de ser un negro que camina por la calle o —en el caso de los justicieros vigilantes racistas que lo hacen— por el delito de ser un negro que va a la tienda para comprar golosinas y té helado; o por ser un negro que pide ayuda después de un accidente automovilístico. Para decir 'No más' y decirlo en serio, implica que tenemos que desarrollar un movimiento de millones de todos los orígenes diferentes que estén participando y diciendo no más a esos abusos y que lo estén diciendo en serio".

Dix dijo: "Mediante una revolución, podemos deshacernos de este sistema y poner fin al lento genocidio de la encarcelación en masa y todos los otros horrores que refuerza sobre la humanidad — los ataques contra las mujeres, las guerras por el imperio, la devastación del medio ambiente, etc." Dijo que existe la dirección que se necesita para esta revolución en Bob Avakian, BA, el presidente del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos: "BA ha estudiado la experiencia de las sociedades revolucionarias anteriores y ha desarrollado un nuevo enfoque de la revolución y el comunismo. Tenemos un plan y enfoque estratégico para hacer los preparativos y para estar en condiciones de hacer una revolución semejante en un país como Estados Unidos. Y estamos construyendo un movimiento para la revolución".

La humanidad de las generaciones criminalizadas y de aquellos perdidos debido al asesinato policial estaba vivita y coleando en la sala, impulsaba las actuaciones y que se nombraban en el escenario: Renisha McBride, 19, asesinado por un disparo de escopeta en la cabeza mientras, después de un accidente de tránsito, pedía ayuda al dueño de una casa en Dearborn, Michigan; las víctimas del "ir de compras y registrar" en la Ciudad de Nueva York (los negros arrestados en una tienda departamental por ir de compras de artículos los cuales los agentes de seguridad de la tienda consideran "demasiado caros" para los negros. Estaban en la sala y recibieron un reconocimiento desde el escenario Juanita Young y Nicholas Heyward, Sr., quienes perdieron sus hijos debido al asesinato policial y que han luchado durante muchos años por la justicia y contra la brutalidad policial. Recorrieron como un hilo las actuaciones y la ira del público la sentida pérdida de Ramarley Graham y Trayvon Martin y la indignación que eso desencadenó y la injusticia cuando el sistema de "justicia" puso en libertad a los asesinos. Y el público les expresó mucho amor y agradecimiento por Carl Dix, Noche Díaz, el Reverendo Phelps y los demás que se unieron hace dos años para iniciar la desobediencia civil en masa parar PONER FIN al parar y registrar y forjar la resistencia que ha comenzado a tomar forma parar PONER FIN a toda la brutalidad policial, la encarcelación en masa y la criminalización de una generación.

Jamal Joseph habló previo a la actuación del IMPACT Repertory Theatre [Teatro de Repertorio IMPACTO], que él mismo fundó. Joseph es un ex pantera, autor de Panther Baby: A Life of Rebellion and Reinvention [Bebé de los panteras: Una vida de rebelión y reinvención] y profesor de la Universidad de Columbia. IMPACTO es una compañía de jóvenes negros de todas las edades que se reúnen para utilizar su arte para "cambiar el mundo de una manera positiva". Jamal Joseph hablaba con una elocuencia contundente acerca de la necesidad de la resistencia combativa a la opresión. Cuando él les preguntó a los 20 miembros del grupo IMPACTO quienes estaban organizados en una escena en silencio a sus espaldas, ¿cuántos de ellos tenían familiares que estaban en la cárcel o habían estado en la cárcel?, todos levantaron la mano. De ahí, la compañía de unos jóvenes de todas las edades, formas y tamaños, presentaron canciones y raps de sus propias palabras en números coreografiados que captaban no sólo la energía de las calles sino también la sensación de la colectiva fuerza y alegría que provienen del compromiso con la resistencia a la opresión día tras día de este sistema.

Un grupo de actores leyó pasajes de las cartas que los presos han enviado al Fondo de Literatura Revolucionaria para Presas y Presos, recorriendo el paisaje desde un preso de 32 años de edad, quien dijo: "Es probable que yo muera aquí, en esta celda", pero que estaba mirando hacia adelante con anticipación esperanzada a la huelga de hambre de los presos en todo el estado de California, hasta la creciente unidad de los presos de todas las nacionalidades durante esa huelga y la creciente conciencia acerca de las raíces de la encarcelación en masa en el sistema capitalista imperialista y la necesidad de hacer una revolución junto con las personas de todo el planeta, a fin de alcanzar un mundo mejor para la humanidad.

Entre otros momentos emocionantes: Noche Díaz, el miembro del Club Revolución de Nueva York que ha estado en la vanguardia de la SMIN y del movimiento para parar la encarcelación en masa, que expresó el "honor y privilegio" de instar al público a hacer donaciones a la SMIN; Jamel Mims de la SMIN, quien representó dos números de rap que compuso como un aporte a la creación de una nueva cultura que convocara a la gente a gestar un nuevo mundo con nuevas relaciones entre las personas y a rechazar la degradación y la cosificación de las mujeres en particular; y Kaseem Walters, un joven rapero del barrio de Brooklyn donde Kimani Gray, 16, fue asesinado por la policía el año pasado, quien representaba unos raps que incluyeron una bella coreografía en que se comunicaba por señas para las personas sordas.

Después de que concluyó el programa formal, una recepción informal se caracterizó por animadas discusiones acerca de lo que acababa de suceder, qué punto en las personas tocó y conmovió la música y cómo celebrar más veladas como ésta con el arte y la cultura que emana la resistencia y la revolución. El público bregaba con el reto de construir un movimiento de masas de millones de personas con la amplitud y la determinación de librar una lucha en toda la sociedad para poner fin al lento genocidio de la encarcelación en masa. Las conversaciones también trataron la revolución: forcejeando con la profunda necesidad y deseo de crear un mundo donde, según una de las cartas de los presos y Carl Dix, no más generaciones de nuestra juventud serán víctimas de la criminalización, el hostigamiento, la denigración y el asesinato por el sistema y sus capataces.

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