La emergencia del derecho al aborto y el mito de la "protección de los tribunales"

Sunsara Taylor | 10 de febrero de 2014 | Periódico Revolución | revcom.us

 

Durante demasiado tiempo, las personas a favor del aborto han analizado los tribunales de Estados Unidos como el "cortafuegos" final que protege el derecho al aborto. Los "líderes" pro aborto señalan Roe v Wade, el fallo de la Suprema corte que despenalizó el aborto en 1973, como la "prueba" de la función progresista de los tribunales. A ellos les encanta señalar que cada vez que se haya presentado una impugnación al derecho al aborto ahí, la Suprema corte ha reafirmado el marco básico de Roe v Wade. La clara implicación es que es posible confiar en los tribunales para "hacer lo correcto".

Esto es un error en diversos sentidos.

En primer lugar, la Suprema Corte no "concedió" el derecho al aborto porque de repente se volvió más "ilustrada". Este derecho se ganó mediante la lucha abnegada de las mujeres y otros. Solamente frente a la creciente ola de protestas y la agitación social general de la década de 1960 y principios de los 70 y solamente frente a los cambios más grandes en la familia y el papel social de la mujer impulsados por la cambiante situación económica y dinámica de Estados Unidos en el mundo, fue que la Suprema Corte otorgara el derecho al aborto. Aun así, no garantizó el derecho de la mujer al aborto, pero a un cierto ámbito de la "privacidad " en esta esfera.

Además, durante ese mismo tiempo, la Suprema Corte de manera repetida y creciente ha restringido la base sobre la cual se fundamentaba este derecho y de manera repetida y creciente expandió el alcance de las restricciones permitidas en contra del aborto. Para citar sólo un ejemplo contundente: En su decisión de 1992 Planned Parenthood v Casey, la Suprema Corte por primera vez dictaminó que los estados podían restringir el aborto en todas las etapas del embarazo (por medio de cosas como el asesoramiento obligatorio, los períodos de espera obligatorios, las leyes de consentimiento de los padres, etc.) y que el aborto podía limitarse por motivos distintos a la seguridad de las mujeres. La Corte también cambió la norma jurídica para las restricciones al aborto. Aquellos que proponían esas restricciones ya no tenían que demostrar un "interés apremiante del estado". Al contrario, aquellos que impugnaban las nuevas restricciones tendían que demostrar que las restricciones pusieran una "carga excesiva" sobre el acceso de la mujer a sus derechos.

Es necesario ver la reciente sarta de restricciones al aborto en todo el país (70 restricciones al aborto aprobadas en 22 estados solamente en 2013) como la inundación que surge por una grieta que la propia Suprema corte ha abierto y repetidamente ensanchado.

Por último, las más recientes indicaciones y resoluciones de los tribunales son aún más negativas, con aún más extremas y mortales consecuencias para las mujeres que lo que se ha permitido hasta el momento.

Como muchos lectores recordarán, en 2013 miles de personas protestaron en contra de las leyes de Texas que amenazaban con cerrar todas menos cinco de las 42 clínicas de aborto del estado. A pesar de esta masiva expresión de protesta, se aprobaron las leyes. Una de estas leyes requiere que los médicos que practican abortos tengan privilegios de admisión en los hospitales locales. Esta ley (como las demás) no sirve para ningún propósito médico, pero obligaría a 12 clínicas a dejar de proveer abortos. En un primer momento, un juez federal dictaminó el bloqueo de esta ley mientras que estaba bajo impugnación en los tribunales. Pero solamente tres días más tarde, un tribunal federal superior (el Tribunal de Apelaciones del V Circuito) anuló este fallo, suscitando la cancelación inmediata de las citas para hacerse abortos en todo el estado y el cierre de los servicios de aborto en ocho clínicas hasta hoy. Cuando se hizo otro llamamiento de emergencia, esta vez ante la Suprema Corte, ésta dictaminó en una decisión de 5 a 4 que se dejara en vigor esta decisión escandalosa. Esto no sólo sigue privando a grandes sectores de mujeres de abortos accesibles, también presagia algo muy negativo acerca de la forma en que la Corte finalmente podría pronunciarse sobre estas mismas restricciones y otras. La posible decisión sobre la ley de privilegios de admisión en sí tiene implicaciones más allá de Texas, como cuando las clínicas de todo el país se enfrentan a restricciones similares, ¡incluyendo la única clínica que queda en el estado de Misisipí y la única en Dakota del Norte!

Todo esto no quiere decir que lo que sucede en los tribunales no es importante o que es predeterminado. Es sumamente importante que se libre una férrea lucha en los tribunales para proteger y expandir las protecciones constitucionales de las mujeres para acceder al aborto. Lo importante es que sería ilusorio confiar en los tribunales para proteger los derechos de las mujeres o para limitar las actividades de las personas a mera o principalmente inclusive luchar contra estos ataques en los tribunales.

En este momento, hay una gran lucha en marcha en la clase dominante de este sistema sobre el grado al que es necesario volver a instaurar las formas abiertas de la opresión patriarcal de la mujer y la "familia tradicional". Un sector poderoso de la clase dominante que se agrupa en torno al Partido Republicano va en serio en la penalización de todo aborto, los ataques a la ciencia, obligar a las personas LGBT a volver "al armario" y la imposición de una forma teocrática de gobierno. Las personas agrupadas en torno a los demócratas no comparten ese programa completo y dan señales de oponerse a sus manifestaciones más extremas, pero están paralizados en gran parte de modo que no las combaten en serio porque temen la inestabilidad que pudiera suscitar para su sistema. "Una declaración: Por la liberación de la mujer y por la emancipación de toda la humanidad" analiza de fondo los factores económicos, demográficos, políticos y culturales profundos que están dando tanta iniciativa a este programa fascista cristiano y que en gran parte están paralizando a los demócratas.

En todo esto es importante comprender que el papel de los tribunales no es principalmente el de proteger los "derechos de las personas". Bajo este sistema, los tribunales son parte del aparato de estado del sistema capitalista imperialista que gobierna sobre el pueblo. Este sistema tiene el patriarcado (la opresión sistemática de las mujeres por los hombres) entretejido en sus cimientos, su economía, su cultura y sus normas y ideología legitimadoras generales. También es un sistema que se basa en la explotación, todo lo cual está protegido y codificado en la Constitución de los Estados Unidos (lea más información al respecto en "La Constitución de los Estados Unidos: Una visión de libertad según los explotadores", de Bob Avakian). Lo principal que estos tribunales están deliberando hoy mientras que estudian estas nuevas restricciones contra el aborto es la manera de mediar en esta lucha entre los gobernantes, mientras que se mantiene la legitimidad de su sistema a los ojos de millones de personas.

Esto es lo que estaban contemplando cuando se pronunció el fallo por primera vez para despenalizar el aborto en 1973, cuando sacudía a la sociedad una tremenda resistencia y agitación y los gobernantes reconocían que este sistema estaba perdiendo una gran cantidad de "legitimidad " a los ojos de millones de personas que ya no iba a aceptar el sometimiento abierto de las mujeres. Así ha sido la situación desde ese entonces, dado que los tribunales han respondido a los crecientes movimientos hacia el fascismo cristiano entre los gobernantes y la pasividad en el pueblo, al permitir mayores restricciones al aborto. (Piense por un minuto acerca de cómo la inmensa mayoría de la sociedad consideraba que fueron ilegítimos los asesinatos de los médicos que practican el aborto y los bombardeos de las clínicas de aborto, pero la forma en que luego pasaron a aceptar pasivamente las restricciones al aborto que han afectado a aún más mujeres a una escala aún mayor cuando provienen de los tribunales. Lo cierto es que todos estos ataques sobre el aborto son ilegítimos, sean legales o no, pero los tribunales han jugado un papel importante en hacer que las personas los acepten.) Y lo mismo es cierto hoy cuando los tribunales deliberan sobre las nuevas restricciones que podrían terminar concretamente el acceso al aborto para las mujeres en todo Estados Unidos.

La Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte (Proyecto de texto) del PCR fue escrita con el futuro en mente. Tiene la intención de plantear un modelo básico, y los principios y las pautas fundamentales, para el carácter y el funcionamiento de una sociedad y un gobierno radicalmente diferentes a los ya existentes: la Nueva República Socialista en América del Norte, un estado socialista que encarnaría, institucionalizaría y fomentaría relaciones y valores radicalmente diferentes entre las personas; un estado socialista cuyo objetivo final y fundamental sería lograr, junto con la lucha revolucionaria por todo el mundo, la emancipación de toda la humanidad y el inicio de una época completamente nueva en la historia humana —el comunismo— mediante la abolición final de todas las relaciones explotadoras y opresivas entre los seres humanos y de los conflictos antagónicos destructivos que surgen de esas relaciones.

Lea la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte (Proyecto de texto), del PCR, en revcom.us/pcr.

La más poderosa verdad de todas es que lo que la humanidad más necesita es una verdadera revolución para deshacerse de este sistema y crear un sistema diferente. En la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte (Proyecto de texto), las y los lectores pueden conocer la visión y políticas concretas de una sociedad verdaderamente liberadora que se dedique a arrancar de raíz y superar todas las formas de explotación y opresión, incluyendo la eliminación de todos los vestigios de la opresión de la mujer como parte de avanzar hacia un mundo comunista con la emancipación de toda la humanidad. Esto es posible y es necesario que alcemos la vista a esto y luchemos por el mismo.

Al mismo tiempo, y con mucha urgencia, es necesario que las personas a favor del aborto rompan con la ilusión de confiar en los tribunales.

El factor más decisivo que las personas pueden ejercer en la derrota de estas restricciones escandalosas sobre el aborto, lo que incluye la influencia en la forma en que los tribunales fallen al respecto, es por medio de la construcción de una resistencia masiva en toda la sociedad, la lucha por el aborto a solicitud y sin pedir disculpas. Los de arriba deben enfrentarse a una población verdaderamente despierta y consecuente. Tienen que enfrentarse a una situación en la que se ven obligados a calcular si dar marcha atrás con estos ataques sobre el aborto o si correr el riesgo de que la situación impulse a aún más gente a ver su absoluta ilegitimidad y la necesidad de otro camino. Es necesario movilizar a las personas para ponerse de pie colectivamente, para tener una idea de su fuerza colectiva, para alzar la vista a un mundo mucho mejor y para conformarse con nada menos que la completa liberación de la mujer. Sólo así podemos hacer que se manifiesten a los sentimientos profundos entre los millones y millones de personas que no quieren ver a las mujeres reducidas a incubadoras y forzadas a tener hijos contra su voluntad. Sólo así podemos derrotar estos ataques y contribuir a alcanzar todo un mundo mejor.

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