Sobre el discurso de Obama: "El guardián de mi hermano"

3 de marzo de 2014 | Periódico Revolución | revcom.us

 

28 de febrero de 2014. El 27 de febrero, Barack Obama dio un discurso para lanzar lo que llama la iniciativa "El guardián de mi hermano", que dice que "empoderará a los muchachos y jóvenes hombres de color, un segmento de nuestra sociedad el que con demasiada frecuencia se enfrenta a desproporcionados desafíos y obstáculos para poder salir adelante". (Lea la hoja informativa al respecto en: www.whitehouse.gov/the-press-office/2014/02/27/hoja-informativa-una-oportunidad-para-todos-el-presidente-obama-lanza-la.) Dio el discurso ante un auditorio en el cual estaban presentes, entre otros, los padres de Trayvon Martin y Jordan Davis, dos jóvenes hombres negros asesinados por unos racistas blancos (lea en revcom.us la cobertura a fondo de la negativa del sistema a condenar a los asesinos por homicidio). Este discurso, en nombre de simplemente hablar de "lo que funciona", en realidad promueve un análisis completamente falso y nocivo del problema ante no solamente hombres jóvenes negros y morenos sino TODA gente de color, tanto la mujer como el hombre. En nombre de "lo que funciona", él ofrece soluciones mezquinas que pretenden salvar una que otra persona del molinillo… dejando en acción el molinillo. Pero por ahora, el día después, solamente comentaremos:

Tres amargas ironías, una flagrante omisión... y un remate ominoso

Amarga ironía número uno: Obama dice que Estados Unidos es la tierra de la oportunidad, donde uno puede superarse si le echa ganas.

¡MENTIRA! Estados Unidos es la tierra en la que robaron y pulverizaron el terreno, el trabajo y las vidas de cientos de millones de personas de África y los Américas con tal de crear un imperio potente dominado por un grupito de superricos. Estados Unidos es la tierra donde ese grupito le ofreció a un sector de otras personas (históricamente, los blancos descendientes de los europeos) la "oportunidad" de aprovechar por lo menos tantito del saqueo. Esa situación no cambió tras las grandes luchas de los años 1960; al contrario, ajustaron las cosas un poco para permitir que una capa de las nacionalidades oprimidas prosperara mientras las condiciones para las masas se empeoraron. Hoy día, ya que este imperio enfrenta problemas serios, en ciertas maneras sin precedente, ni siquiera pueden ofrecer ese mismo trato mezquino. La ironía es: en un momento cuando el sistema literalmente no ofrece ningún futuro para la juventud, Obama revive una mentira fantasiosa y gastada del pasado.

Amarga ironía número dos: Obama honró al ex alcalde neoyorquino Michael Bloomberg por "hacer algo sobre la situación de hombres jóvenes de color".

A Michael Bloomberg lo alabó por financiar un programa supuestamente diseñado para guiar a los hombres negros jóvenes. Sin embargo, Bloomberg es mucho más famoso por instituir y defender aferradamente el programa del parar y registrar en la Ciudad de Nueva York, lo que afectaba mucho más directamente la vida de hombres de color de todas las edades en esa urbe. Ese programa, que paraba al azar y sin motivo alguno a literalmente cientos de miles de hombres negros y latinos cada año, que los registraba y los humillaba, no era más que el control tipo apartheid, y por eso las masas populares lo odian y luchan en su contra, entre ellas personas como Carl Dix y Cornel West y la Red Parar la Encarcelación en Masa. La ironía es: Obama acertó a honrar en su discurso el ejemplo de Bloomberg porque el programa de éste, al ofrecer consejos que tienen muy poco efecto social y al mismo tiempo al mantener e intensificar la criminalización de las masas de negros, latinos y otras nacionalidades oprimidas y la ultrajante denegación de sus derechos fundamentales, es exactamente el efecto de lo que Obama postuló.

Amarga ironía número tres: Presentes en el público estaban los padres de Trayvon Martin y Jordan Davis, como Obama mencionó. Sin embargo, todo lo que Obama propuso no hubiera cambiado en absoluto los asesinatos de Trayvon Martin y Jordan Davis, ni el resultado de los juicios que se negaron a castigar a aquellos que los mataron.

Piénselo: Los padres de Trayvon Martin y Jordan Davis cumplieron con todos los consejos que por la supuesta falta de seguirlos Obama criticó tan arrogante y engañosamente a otros padres negros, morenos y de otras nacionalidades oprimidas. Los papás estaban presentes en la vida de sus hijos. Los hijos estudiaban. No hacían NADA más que encargarse de lo suyo cuando un maldito racista, agrandado por el respaldo del poder del estado y la aprobación de la sociedad, decidió que esos muchachos tenían que morir.

Nada de lo que Obama propuso tampoco cambiaría el racismo estructural, por lo que se financia mucho más pobremente las necesidades de las minorías (comparen las escuelas en las zonas marginadas de las ciudades con las zonas acomodadas de las afueras, comparen el acceso a los servicios de salud, etcétera) y las mil maneras en que se concreta a nivel individual, de parte del gerente de recursos humanos, el encargado de la aprobación de créditos, el doctor, el director de la escuela, el tendero y las muchas otras personas en posiciones de alguna autoridad, entre ellas, muy especialmente, el agente del orden público, el juez, el oficial de libertad condicional, el carcelero, etcétera, cuyas micro decisiones, día tras día, refuerzan ese racismo estructural.

La flagrante omisión: ¿Dónde mencionó la mujer y la especial opresión que sufren las mujeres negras, latinas y de otras minorías de color?

Al escuchar el discurso de Obama, uno se imaginaría que la situación de las mujeres afroamericanas, latinas y de otras nacionalidades de color estuviera bien y a todo dar. Parece que no se mereciera ni mencionar sus situaciones, las que son diferentes a la del hombre del color, efectivamente, pero no son menos opresivas, ciertamente, y traen el peso adicional de la pornificación de la sociedad (con una particularidad contra la mujer de color) y la denegación tanto del control de natalidad como del aborto (de nuevo, con las maneras particulares y aún más intensas en que se priva de estos derechos a la mujer pobre y de color en comparación con la mujer blanca y/o de clase media), y las muchísimas formas en general en que se manifiesta la supremacía masculina en las relaciones sociales de diverso tipo, como la violencia contra la mujer y lisa y llanamente la denigración y subvaloración en general en toda dimensión de la vida. Este discurso de Obama, y el programa que él pretende poner en marcha, en esencia plantea como solución fortalecer el patriarcado en las comunidades de color.

El remate ominoso y nocivo: Una vez más, el meollo del mensaje de Obama, que ¡NO HAY EXCUSAS!

La parte más ominosa y nociva del discurso vino al final, en el que Obama se volteó a dirigirse a los jóvenes que tenía en el escenario y los sermoneó, repitiendo su consigna de "no hay excusas" y convirtiendo a esos jóvenes en utilerías para su espectáculo. En otras palabras, si uno critica el racismo y la supremacía blanca… si exige ponerle FIN a los ultrajes como la encarcelación en masa… si se opone a todos los ultrajes del sistema… y si se atreve a buscar las CAUSAS concretas de estos males sociales que parecen, en la superficie, ser "malas elecciones individuales", pero en realidad son trampas que el sistema les ha puesto adrede… trampas que no solamente mantienen el sistema a flote sino que convencen a las víctimas del sistema de que éstas tienen la culpa de las fallas del sistema… pues según Obama, uno inventa excusas. Esta mentira es sumamente nociva. Y es ominosa: sirve de pretexto para cada agente del orden público, cada justiciero vigilante, cada persona en una posición de autoridad, de seguir haciendo lo que hace y hasta hacerlo peor… ya que toda protesta, toda crítica, no es más que… "una excusa".

"Yo superé", dice Obama, "así que ustedes también pueden". Este estribillo de Obama hace recordar lo que dijo Bob Avakian:

La determinación decide quién saldrá del ghetto… vaya que este es un cliché gastado, en su peor aspecto, en todos los niveles. Esto es como ver un molinillo de carne que pulveriza a millones de personas y en vez de fijarse en que a la gran mayoría la vuelve pedazos, ver a los pocos que se escapan enteros y para rematar, usar esto para decir que ¡"el molinillo sí sirve"! (Lo BAsico 1:11)

Al contrario, Sr. Obama, su experiencia no comprueba nada más que el hecho de que algunos oprimidos sin vergüenzas aprovecharán su propia experiencia y la de los pueblos de los cuales salieron, para pretender apuntalar a los de arriba y refutar al que diga la verdad sobre lo que los de arriba hacen y refuerzan concretamente. Y la verdad es: esta sociedad no tiene nada que ofrecerle a nadie, salvo más opresión, más explotación, más guerra y agresión, más espionaje y represión y más devastación ambiental; y la situación de los jóvenes negros, morenos y de color, tanto el hombre como la mujer, es meramente un ejemplo especialmente agudo del hecho de que lo que se requiere, al fin, es la REVOLUCIÓN… ¡nada menos!

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