El papa Francisco desciende sobre Estados Unidos

No necesitamos "la misericordia" y la condena, lo que necesitamos es la liberación

7 de octubre de 2015 | Periódico Revolución | revcom.us

 

Nota de la editorial: A pesar de que supuestamente habla en nombre de los pobres, el medio ambiente y los perseguidos, el mensaje esencial de la visita del papa Francisco a Estados Unidos era el de apaciguar a la gente para que aceptara el mundo tal como es. En su última parada en Filadelfia, el papa dejó revelarse la verdad con una serie de afirmaciones feas y descaradas del patriarcado tradicional, incluyendo sus encuentros sumamente simbólicos con la funcionaria del condado de Kentucky que se negó a casar a parejas del mismo sexo y con una orden católica que se niega a proporcionar cobertura del seguro médico de anticonceptivas a sus empleados. El papa afirmó que el gobierno tiene un llamado “derecho” a perseguir, discriminar y oprimir a las mujeres y las personas LGBT siempre y cuando esto se haga pasar por cristianos que siguen su propia conciencia. Lo que salió más claro en la parada del papa en Filadelfia fue la esclavización degradante y cruel de la mujer que es un elemento fundamental y profundamente entretejido en todo el punto de vista y mensaje del papa. Lo siguiente viene de un artículo que salió en revcom.us justo antes de que papa Francisco llegara a Estados Unidos.

 

El papa Francisco está sirviendo no solamente para revitalizar la Iglesia sino jugar cierto tipo de papel. Primero, para promover la enseñanza tradicional católica de que si las personas sean obedientes y humildes, si acepten su lugar en el mundo y se rebajen por pecadores culpables de su propio sufrimiento, sus vidas tendrán sentido y vivirán para siempre después de la muerte. Segundo, para promover la idea de que si las personas luchan por mejorar modestamente sus vidas, la Iglesia las defenderá y tomará partido con ellas. Tercero, que —en el caso de las personas las que la Iglesia ha casi literalmente demonizado, incluyendo las mujeres que se hacen el aborto o practican el control de natalidad, personas gay y lesbianas, y las que se divorcian y vuelven a casarse— se les perdonará y se les tendrá compasión... si se arrepientan de sus supuestos pecados. Alaban al papa por cambios supuestamente compasivos y tolerantes en la posición de la Iglesia sobre la mujer y la gente LGBT (lesbiana, gay, bisexual y transexual). Hace falta espacio como para analizar tanta hipocresía y tergiversación que ese mito conlleva, y el engaño propio de las personas que se lo han tragado. En todos esos casos de su dizque misericordia, que conste que Francisco sigue insultando a las personas por pecadores que tienen que arrepentirse — el único cambio siendo que ahora si se arrepientan sinceramente la Iglesia las recibirá de regreso.

Veamos un ejemplo: el aborto provocado. Recientemente el papa anunció un año de misericordia y dijo que mujeres que se han provocado el aborto pero se arrepientan sinceramente y confiesan a su cura se les permitirá hacer la comunión.

¿Misericordia? ¿Arrepentimiento? ¡No jodan!

En realidad, 47.000 mujeres mueren cada año de abortos provocados estropeados, debido en gran parte a que la Iglesia se ha aferrado a penalizar el aborto provocado. 47 mil. ¿Qué tal si la Iglesia parara contra una pared a 47.000 mujeres? Imagínatelas, como las mujeres que tú conoces, desde todos los diferentes países, personas con vidas y sueños y trabajo y amor. Ahora imagínate que se las asesina, una por una, casi mil cada semana. No solamente por un año, no solamente por una década — sino por siglos. Este “papa popular” es empapado en la sangre de mujeres, desde su calzado hasta su vestimenta carmesí. El de que profese inquietud por ellas pone sal en las heridas abiertas y repetidas. Es más, millones de otras mujeres sin contar son obligadas a tener hijos contra su voluntad, debido a la oposición de la Iglesia al control de la natalidad. Cabe repetir — durante siglos.

Ninguna mujer, en ninguna parte del mundo, tiene nada de que arrepentirse ante la Iglesia católica. Y ninguna persona pensadora, en ninguna parte, debe tragarse el cuento torcido del “papa popular”. El castigo vengativo, aunque viene envuelto de inquietud y misericordia, sigue siendo venganza.

¿Y la Iglesia? Nunca podrá expiar el sufrimiento que ha impuesto y la ignorancia que consagra, día tras día, vengativamente y sin pedir perdón. El día en que se rompan y se entierren todas las cadenas de la tradición sobre todos los humanos —incluyendo el control ideológico y las cadenas demasiadas concretas de la Iglesia católica—será de verdad un día de júbilo.

El pueblo no necesita un cambio de imagen para la Iglesia. No necesitamos que un tipo en piyama medieval nos dispense en turno misericordia y condenación, que profese apoyarnos mientras procura blanquear y encubrir los horrores flagrantes de este sistema… que dé consuelo al esclavo para hacer tolerable la esclavitud en vez de darle dirección para luchar para terminar la esclavitud… que dé sermones a los destructores del medio ambiente al mismo tiempo que legitima el derecho de gobernar de ellos.

Necesitamos una revolución. Y la necesitamos lo antes posible.

Lea el artículo completo, “El ‘papa popular’ — NO es una ‘nueva’ Iglesia católica.

 

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