Cómo mantenerse en el camino revolucionario

Bob Avakian

Pregunta: Volvamos al aspecto más personal, si me permites, cómo te las has arreglado para no venderte o agotarte durante tantos años de lucha? Qué te sostiene?

Bob Avakian: Sabes, es muy interesante, a mediados de los años 60, cuando comenzaba a meterme en la política radical, recuerdo que uno de esos socialista-reformistas me dijo: "Sabes qué, los que cuelgan la toalla más rápidamente son los que, como tú, tienen tanto fuego radical a esa edad. No estarás en esta onda mucho tiempo porque he visto muchos como tú ir y venir, son super-ultra-radicales un rato y, ¡zas!, al poco tiempo se agotan". Eso no se me ha olvidado porque me chocó mucho que su ecuación era que oponerse al sistema, de una u otra forma, quería decir que a largo plazo uno tendría que ser un evolucionista, no un revolucionario y que si uno era un revolucionario y no quería meramente reformar el sistema o algo así, inevitablemente se quemaría.

Bueno, primero yo diría que mi experiencia y creo que la experiencia en general ha demostrado que son los que tratan de realizar reformas radicales del sistema los que, mucho más que los revolucionarios, cuelgan la toalla o se vuelven triviales o ambas cosas.

Pero, hablando de lo que me ha sostenido durante este lapso de tiempo, no estoy seguro que pueda dar una respuesta completa. Sé que lo que me impulsó a volverme revolucionario en primer lugar fueron las injusticias de la sociedad estadounidense y del mundo, en particular la opresión del pueblo negro, la Guerra de Vietnam, etc., que eran cuestiones candentes durante el desarrollo de mi concepción del mundo, mi cosmovisión política. Y llegué a ver por medio de mi experiencia, el estudio y la teoría marxista que la fuente de todo eso era la naturaleza misma del sistema que domina el mundo y la naturaleza misma de una sociedad dividida en clases, y que solamente se podrían eliminar por medio de la revolución comunista. Y desde ese entonces siempre he tratado de hacer todo lo posible por contribuir a esa revolución. Y jamás he vacilado en la creencia de que además de ser necesaria, es posible.

Para decirlo en otras palabras, no hay nada en el orden existente en el mundo que sea tolerable para mí. Es completamente intolerable. Lo detesto. Y no quiero hacer las paces con él, no quiero un porvenir brillante en este mundo ni quiero buscarlo. No quiero ser parte del orden establecido. No quiero hacerme el de la vista gorda y pretender que no veo lo que veo. No quiero pararme encima de los escombros de los cuerpos quebrantados, el sufrimiento y la destrucción que este sistema impone y jamás mirar abajo y ver dónde estoy parado mientras me atraganto. Para mí eso no tiene ningún atractivo; me repugna esa noción y no me interesa en absoluto.

Al pensarlo, cosas así son las que siguen sosteniéndome--por un lado que el mundo como es, me es intolerable, y siento un deseo urgente y ardiente de ver que todo cambie radicalmente y, por otro lado, también sigo creyendo que eso es posible. Y, como he dicho, desde que capté que la revolución comunista contiene el método para hacerlo, eso me ha sostenido. Esa concepción del mundo también me ha sostenido y he hecho todo lo posible para contribuir a ella.

Pero también quiero enfatizar que se trata de más que "sostenerme", se trata de seguir avanzando y dar vez tras vez los saltos y hacer las rupturas necesarias en materia de análisis, posición y acciones. Y definitivamente no se trata nada más de voluntad revolucionaria--ciertamente no en un sentido existencial, de busca-en-tu-interior-el-valor-y-la-determinación--más bien se trata de lidiar con el mundo objetivo y de esforzarse por cambiarlo, y de fortalecerse con los avances que se hacen y las fuerzas avanzadas que surgen. Sé que, además de las otras cosas que mencioné, algo de importancia decisiva que ha ayudado a sostenerme--es decir, a seguir avanzando--han sido los ascensos revolucionarios y los levantamientos revolucionarios de las masas oprimidas que han brotado repetidamente y a menudo han despejado situaciones al parecer muy asfixiantes; y también los avances que se han hecho en el seno de las fuerzas revolucionarias organizadas conscientes, el movimiento comunista internacional--muchos de ellos en situaciones adversas y de reveses, y a partir de un balance de las causas de tales reveses y dificultad. Así que todo esto es lo que me ha ayudado a seguir adelante, me ha hecho sentir la compulsión a seguir adelante.