La juventud negra
y la criminalización de una generación

Parte 1: 1,75 millones de presos

Obrero Revolucionario #971, 30 de agosto, 1998

El 8 de agosto, el Departamento de Justicia anunció que actualmente hay 1.752.842 personas recluidas en las prisiones federales y estatales (además de medio millón que están en las cárceles de los condados y municipales).

Dio esa noticia un sábado del verano con la esperanza de que pasara desapercibida, pues desde 1990 la delincuencia ha disminuido constantemente, pero la cantidad de presos ha aumentado desmesuradamente. En 1994, había un millón de presos, es decir, ¡en el lapso de cuatro años hay tres cuartos de millón más!

¿Quiénes son los presos? La gran mayoría son jóvenes y pobres; aunque los negros son apenas el 12% de la población, son la mayoría de los presos. Hoy día hay casi un millón de presos negros.

Los jóvenes negros de 25 a 29 años tienen una alta probabilidad de ir a parar a la cárcel; según el Departamento de Justicia, el 8,3% de ese grupo están presos.

La cantidad de presos sigue aumentando y todos los expertos en la materia dicen que así va a ser por tiempo indefinido.

Además, como mucha gente sabe, el 40% de los jóvenes negros de las grandes ciudades está en prisión, en libertad condicional, libre bajo fianza o tiene orden de detención. En el condado de Los Angeles el 33% de los jóvenes negros estuvo en el bote durante 1993. Asimismo, los departamentos de policía tienen bases de datos de "sospechosos de ser pandilleros", donde figuran más del 50% de los adolescentes y jóvenes negros. Casi todos tenemos un amigo o familiar golpeado o hostigado que la policía, o hemos experimentado dicha brutalidad en carne propia.

Cuando se habla de "la criminalización de toda una generación", no es ninguna exageración; es la realidad. Es más, se trata de un nuevo ataque siniestro del sistema contra el pueblo negro y demás oprimidos. Representa un cambio importante y muy peligroso. Hay que entender el porqué y ver cómo responder. El propósito de esta serie de artículos es contribuir a esa tarea.

Lo nuevo y lo viejo

La discriminación contra el negro por parte del sistema de justicia penal no es nada nuevo. Después de la guerra de Secesión, se implantó un sistema de "trabajo forzado" en el Sur. Los negros ya no eran esclavos, pero los arrestaban por delitos como "vagancia" o "merodear con fines delictivos", y tenían que trabajar las tierras de los terratenientes blancos. En las ciudades del Norte (no hace tanto tiempo) acostumbraban a hacer grandes redadas y arrestar a negros por "sospechosos", así no más.

Pero lo que pasa hoy es mucho más grave. La proporción de presos negros se ha disparado. (Véase el cuadro 1-3.) Actualmente hay 3,5 veces más presos que en 1980, pero el porcentaje de negros es mucho mayor. En 1974, el 57% de los presos eran blancos; ahora es menos del 24%. Durante ese mismo tiempo, la cantidad de presos negros ha aumentado más de un tercio.

Por otra parte, desde 1981 hubo un gran aumento de presos latinos, principalmente inmigrantes de Latinoamérica. En California, los latinos son el 10% de la población y el 35% de los presos; 40% de los presos latinos son ciudadanos extranjeros.

¡Qué barbaridad! Hay que preguntar: ¿por qué existe esta deplorable situación?

Los politiqueros y la prensa nos ofrecen una respuesta muy sencilla: los jóvenes negros y latinos se han vuelto más violentos y cometen más delitos; por eso, hay que zamparlos al bote. Luego, un sinnúmero de noticieros, películas, libros y programas de televisión repite eso para convencernos.

Pero, ¿corresponde a la realidad? En 1993, un estudio hecho en Michigan señaló que los delitos graves disminuyeron en un 12% de 1981 a 1991; además, solo el 12,5% de dichos delitos eran violentos. Sin embargo, durante el mismo período, las detenciones por delitos menores aumentaron en un 46% y la cantidad de presos también aumentó. En todo el país, el porcentaje de negros detenidos por delitos violentos disminuyó ligeramente, pero el porcentaje de negros sentenciados a prisión aumentó de 35% a 55%. De 1979 a 1991, los crímenes violentos (agresión, homicidio, violación, etc.) disminuyeron en un 27% y los crímenes de propiedad (robo, etc.) disminuyeron en un 31%.

Y eso a pesar del terrible saldo de homicidios por tráfico de drogas en las comunidades negra y latina durante los últimos diez años. Si bien es cierto que la tasa de homicidio de jóvenes negros alcanzó un récord en 1991, no superó mucho la cifra de 1934 ó 1973 (otros momentos de auge) y actualmente ha bajado muchísimo. Desde luego, los politiqueros y la policía dicen que la baja es hazaña suya, pero en realidad es producto de los esfuerzos de las masas de las comunidades oprimidas, que han lidiado con una situación sumamente difícil. De hecho, la tasa disminuyó en un 50% de 1973 a 1983 y seguía bajando, pero entonces los ghettos se inundaron de crack (volveremos a esto en la Parte 3 de la serie). (2)

Si de plano se cometen menos delitos violentos, ¿por que están zampando tantísima gente al bote? ¿Cuál es su delito?

La guerra contra la droga:
Una guerra contra el pueblo

La mayoría de los presos están en el bote por posesión o venta de droga; hay más gente presa por droga que por todos los delitos violentos. Por ejemplo, en 1992 en la ciudad de Baltimore, del 56% de los jóvenes negros que estaban en manos del sistema de justicia penal, ¡el 90% cayó por simple posesión de droga! De 1980 a 1996, las condenas por posesión aumentaron un increíble 863%. (3) Es decir, hubo ocho veces más condenas en 1996 que en 1980.

Según un informe del FBI, la mayoría de los arrestos por droga son por marihuana y el 80% de ellos son por posesión. Se calcula que más de 70.000 personas purgan condenas por violar las leyes de marihuana; 30 están sentenciadas a cadena perpetua.

Más o menos el mismo porcentaje de gente de distintas nacionalidades (blanca, negra y latina) usa drogas; sin embargo los arrestos son otra cosa. Por ejemplo, en Columbus, Ohio, los negros son el 11% de la población y el 90% de los arrestados por droga; en Nueva York, el 92% de los arrestados por posesión de droga son negros o latinos; en California es 71% (datos de 1991). En 1990, el 90% de los menores de edad detenidos por posesión en Baltimore eran negros. Las cifras son igual de espantosas por todo el país.(4)

Asimismo, las leyes refuerzan, a propósito, la discriminación racial. Es muy conocido que la sentencia mínima por posesión de 5 gramos de crack (droga que predomina en las comunidades oprimidas) es 5 años, pero la sentencia máxima por posesión de 5 gramos de cocaína en polvo (preferida por los blancos) es 1 año. (Jesse Helms, senador racista de Carolina del Norte, redactó dicha ley.) La mayoría de los que usan crack son blancos; sin embargo, un estudio de 1993 indicó que el 88,3% de los 14.000 condenados a prisión federal por crack eran negros, el 7,1% latinos y el 4,1% blancos. De 1987 a 1992, las cortes federales de 16 estados no enjuiciaron siquiera a una persona blanca por crack.

"Ser negro y conducir" y otros delitos

A los negros los zampan al bote por otros delitos, aparte de la droga. Por ejemplo, en Jacksonville, Florida, la acusación más común contra los negros no es ni homicidio ni robo ni drogas; es "desobediencia sin violencia", o sea, cuando uno se queja contra un arresto o registro. Generalmente se comete tal "delito" al ser detenido por sospecha de "manejar con licencia suspendida", mejor dicho, por "ser negro y conducir". (5)

A continuación se detallan otros delitos de Jacksonville:

  • Un negro de 18 años sentenciado a 45 días por sacar un cigarrillo de la cajetilla en una tienda, fumarlo y regresar la cajetilla. Pasó dos meses en la cárcel porque no podía pagar la fianza de $150.
  • Un negro desamparado de 32 años condenado a un año de prisión por robo porque sacó dos relojes de un albergue religioso.
  • Un negro de 31 años sentenciado a cuatro meses por llevarse unos lentes negros de una tienda.
  • Un negro de 32 años sentenciado a 60 días por robar carne empaquetada para sandwiches.
  • Un negro de 29 años sentenciado a 60 días por robar alimentos de una tienda.
  • Un negro de 54 años con problemas mentales sentenciado a 60 días por allanamiento de propiedad ajena y desobediencia a la autoridad sin violencia; dijeron que insultó a los clientes de una tienda y que no se quiso ir.
  • Un negro de 65 años sentenciado a 60 días por manejar con licencia suspendida (se la suspendieron porque no pagó una multa).
  • Un negro de 34 años sentenciado a 60 días por robar un paquete de carne de un supermercado.
  • En realidad esos hombres cometieron dos "delitos": ser negro y ser pobre. (6)

    La trampa de la libertad condicional

    Las autoridades manipulan la libertad condicional para zampar gente a la cárcel. Aunque se supone que el supervisor de libertad condicional debe ayudar al ex preso a conservar la libertad, la realidad es todo lo contrario. Hoy día se utiliza la llamada "libertad condicional intensiva" para mandarlo de regreso al bote. El lema que cuelga en la oficina de un jefe de supervisores de libertad condicional de California dice: "Vigilar, espiar, cachar, encarcelar". Así que no es de sorprender que en 1993 más del 33% de los 120.000 presos de California estaba en la cárcel gracias a su supervisor de libertad condicional por "delitos" como perder una cita, faltar a reuniones de Alcohólicos Anónimos, cambiar de casa sin permiso, no pasar examen de orina, etc. De 1977 a 1991, la cantidad de ex presos que regresó por violaciones de libertad condicional se duplicó (de 14,5% a 30,5%).

    Además, están "las listas", es decir, los departamentos de policía hacen listas de "sospechosos de ser pandilleros". En 1993, la policía de Denver tenía al 66% de los jóvenes negros de 12 a 24 años en la lista. El gobierno federal ha colaborado para crear listas de jóvenes "delincuentes peligrosos o reincidentes". Al analizarlas, queda claro que figuran muchos muchachos que han cometido delitos como faltar a clases, etc., y la mayoría son de color. Ahora el gobierno federal dice que va a crear una lista nacional de tales "sospechosos", otro paso en la criminalización de una generación.

    La neta

    Primero, durante los últimos 20 años, los delitos violentos han disminuido y la cantidad de presos se ha triplicado.

    Segundo, el gran aumento de presos se debe a arrestos por posesión o venta de droga, además de otros delitos no violentos. Las leyes de droga son racistas; las usan para acusar a negros y latinos, sobre todo jóvenes, y zamparlos al bote.

    Tercero, además de las leyes de droga, la policía usa el pretexto de infracciones de tránsito, delitos menores de robo (por hambre) e incluso el "delito" de protestar contra un registro para incriminar a negros y latinos. Además, ya figuran en la lista de "sospechosos" por el simple hecho de ser chavos negros o latinos.

    Entonces, si el problema no es cómo dicen, es decir, si todo eso que dicen de los "jóvenes delincuentes negros e hispanos" es pura mierda, ¿cómo se explica esta situación?


    Estos cuadros muestran cómo ha aumentado la proporción de presos negros en los últimos 20 años.

    Notas:

    1) En su libro City of Quartz, Mike Davis detalla cómo la comunidad chicana logró disminuir los homicidios relacionados con pandillas en el Este de Los Angeles de 24 al año en los 70 a cero antes del gran aumento del tráfico de cocaína. Véase también la monografía de Ric Curtis.

    2) Search and Destroy, Miller, pp. 8, 29, 60, 91.

    3) Miller, pp. 8 y 15.

    4) Miller, p. 82.

    5) Miller, p. 108.

    6) Miller, pp. 20-21.

    PROXIMAMENTE EN EL OR, PARTE 2: La economía política del racismo y la criminalización


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