Yugoslavia:
Sale una rata... llega otra

Obrero Revolucionario #1074, 15 de octubre, 2000

En la primera semana de octubre terminó el gobierno de Slobodan Milosevic en Yugoslavia. Tras las elecciones del 24 de septiembre, la oposición capturó muchos gobiernos municipales y una huelga general iniciada por los mineros de carbón demostró gran descontento. En la capital, Belgrado, masivas protestas declaraban que Vojislav Kostunica, el candidato a la presidencia de la Oposición Democrática de Serbia (DOS), fue el vencedor. La multitud atacó edificios gubernamentales y quemó el Parlamento. La policía y el ejército no intervinieron y el 6 de octubre Milosevic anunció que abandonaría la presidencia.

Una rata reaccionaria cayó, pero Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) la reemplazaron con otra.

El acto final de la guerra

Estados Unidos dice que lo que acaba de suceder en Yugoslavia es "la voluntad del pueblo"; pero en realidad es la voluntad de la OTAN, la alianza militar de Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Francia, que tras dos años de presión militar y sanciones económicas ha logrado imponer un nuevo gobierno.

En la primavera de 1999 la OTAN bombardeó a Yugoslavia, un país pobre de 10 millones de personas, por 72 días y noches consecutivos, y destruyó su infraestructura económica: ferrocarriles, telecomunicaciones, fábricas, hospitales, edificios gubernamentales e instalaciones militares.

Después de ocupar Kosovo en junio de 1999, la OTAN impuso un bloqueo que impidió la recuperación económica de Yugoslavia. Un minero le dijo al New York Times: "Antes ganaba $1500 al mes, ahora son $80".

Estados Unidos también desestabilizó al país desde dentro. Además de las operaciones de la CIA, enviaba dinero directamente a los partidos de oposición por medio de agencias fantoches para crear y manejar la "oposición democrática".

El 25 de septiembre, un día después de las elecciones, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó la resolución 1064, que ofreció $100 millones a un gobierno opuesto al de Milosevic y, unos días después, representantes de la coalición DOS y de la OTAN y el FMI se reunieron en Sofía, Bulgaria.

Mejor dicho, la clase dominante de Yugoslavia recibió "una oferta que no podía rechazar". La caída del gobierno de Milosevic no tiene nada que ver con "la voluntad del pueblo"; es el acto final de la guerra que la OTAN lanzó contra Yugoslavia en 1999.

Representantes de la clase capitalista serbia

Milosevic perdió el poder, pero no porque las masas lo tumbaron. La verdad es que la clase dominante (mayormente serbia) aceptó las presiones de la OTAN para deshacerse de él y adoptar un gobierno que obedeciera sus órdenes y dictámenes.

La coalición DOS está comprometida con el capitalismo occidental. Sus voceros ofrecen una "vida normal" a la ciudadanía. Pero como se ve en los ghettos y barrios de Estados Unidos, y como se ha visto en Rusia, la "vida normal" bajo el capitalismo es explotación y pobreza.

Uno de los líderes de la DOS es Veselin Vukotic, quien estuvo a cargo del programa de austeridad para Yugoslavia del Banco Mundial en 1989. La plataforma económica de la DOS dice que es necesario imponer "un choque" económico. Los de abajo seguirán abajo. "Ser parte de Europa" quiere decir someterse más a las necesidades y caprichos del capital internacional.

Con frecuencia se oía decir que el gobierno de Milosevic era "socialista" o "comunista", para engañar y confundir, y sí confundió a quienes pensaron que los ataques de la OTAN fueron ataques contra el socialismo (o "remanentes de socialismo") y que recién ahora Yugoslavia pasa al campo capitalista. Eso no es un análisis correcto de la historia ni de la sociedad de clases de Yugoslavia, que ha sido un país capitalista desde muchos años antes de la guerra de 1999.

El OR/RW ha examinado la historia de Yugoslavia en números anteriores; por ejemplo, en los artículos "Preludio al genocido: Cómo el capitalismo causó las guerras de los Balcanes" (No. 1001) y "Los motivos imperialistas de la guerra de la OTAN contra Yugoslavia" (No. 1002), que se pueden obtener de la Internet en rwor.org. Aquí recalcamos ciertos puntos esenciales de ese análisis.

Yugoslavia es un país multinacional que surgió a partir de la II Guerra Mundial. Josef Broz Tito, su primer líder, desempeñó un importante papel al unificar a los pueblos de los Balcanes en una federación multinacional de croatas, eslovenos, serbios, bosnios, musulmanes y albaneses. Sin embargo, Yugoslavia nunca fue un país socialista porque Tito traicionó la revolución y tomó el camino capitalista. Por primera vez en la historia, fuerzas políticas dirigidas por presuntos comunistas conquistaron el poder, pero establecieron una sociedad capitalista. La federación yugoslava formó una alianza semioficial con Estados Unidos y la OTAN.

La penetración imperialista se hizo por medio de préstamos a empresas estatales. En los años 80 el país sufrió una típica "crisis del FMI", precipitada por las medidas impuestas para pagar la deuda de $1,8 billones a los capitalistas internacionales, y las medidas de "austeridad" que impusieron llevaron a mayor explotación de los pueblos de Yugoslavia.

Fue durante esos años que Milosevic ascendió en la dirección de Serbia, la mayor república de la federación yugoslava. Empezó como director del principal banco de Serbia, desde donde predicaba "la economía de mercado" y consiguió ligar la moneda nacional a la moneda alemana. Una comisión que llevaba su nombre impuso "reformas de mercado libre" que agilizaron las inversiones extranjeras.

Así que Milosevic ha sido un capitalista y nacionalista reaccionario desde el principio. Su plan para mantener la federación fue construir una "Gran Serbia", y suprimir por las armas las aspiraciones independentistas de las repúblicas vecinas. Propugnaba dominar a los musulmanes, croatas y albaneses en Kosovo y Bosnia. Al principio, a fines de los años 80, Estados Unidos apoyaba ese programa, tenía mucha influencia en el gobierno central y no quería la disolución de la federación. Milosevic era "uno de los suyos" y James Baker, secretario de Estado de la administración Bush, apoyó la guerra Milosevic contra Eslovenia para impedir su independencia.

Conflictos entre Milosevic y OTAN

Pero Milosevic perdió el favor de las potencias imperialistas de Occidente. Primero Alemania apoyó las aspiraciones separatistas de Croacia, para lo cual envió armas modernas. Ese fue el principio de la desintegración de la federación y, al hundirse la región entera en guerras, Estados Unidos dejó de apoyar a Milosevic.

A Estados Unidos le convenía conservar la federación yugoslava, pero la rebatiña, las guerras y la inestabilidad empezaron a afectar su principal interés estratégico en ese rincón del mundo: el fortalecimiento de Turquía como poder regional e incorporar en su órbita a los países petroleros del Cáucaso previamente dominados por Rusia.

Alemania, Estados Unidos y la OTAN le pidieron al gobierno de Belgrado que aceptara una Yugoslavia más pequeña y, cuando el conflicto de Kosovo amenazó extender la guerra, decidieron atacar a Yugoslavia sin piedad.

Milosevic no tiene nada de antiimperialista. Cuando le fue mal con las potencias de Occidente, cambió de bando y buscó el apoyo de los imperialistas rusos, que también quieren más influencia en la región.

Gángsteres imperialistas

Desde las elecciones del 24 de septiembre, el presidente Clinton y la secretaria de Estado, Madeleine Albright, andan repartiendo órdenes a todos, como si fueran rey y reina del mundo. Debaten si en Yugoslavia habrá o no una segunda vuelta electoral; si Milosevic se quedará, irá al exilio o será juzgado. Además, la OTAN ha lanzado descaradas amenazas de invadir y Estados Unidos tiene una flota de buques de guerra en el mar Adriático.

Por un lado de la boca, en Washington hablan de "la voluntad del pueblo yugoslavo" mientras que por el otro imparten órdenes sobre lo que ese país debe hacer con respecto a sus asuntos internos. Eso es imperialismo descarado.

Es posible que nunca se aclare quién en realidad ganó las elecciones del 24 de septiembre, pero lo que sí está claro es que no ganó "la voluntad del pueblo". Tras las amenazas de la OTAN y los golpes que ha sufrido el pueblo en los últimos años, los nuevos representantes de la clase dominante están más ligados al imperialismo estadounidense y no representan al pueblo.

Lo único que ha cambiado es que la OTAN ha conseguido imponer su voluntad a la clase dominante de Yugoslavia. Las instituciones financieras del imperialismo, como el Banco Mundial y el FMI, volverán a su trabajo nefasto de exprimir a los pueblos de los Balcanes.

Estados Unidos ahora podrá concentrarse en el plan de apoderarse del Cáucaso y la franja sur de lo que fue la Unión Soviética para explotar las enormes reservas petrolíferas del mar Caspio y debilitar a los imperialistas rusos.

Las maniobras de los imperialistas seguirán provocando conflictos en la región. Los voceros del imperialismo yanqui ya están prediciendo que el gobierno de la coalición DOS solo tendrá una breve "luna de miel" antes de que vuelvan a estallar luchas populares.

Dentro de los inevitables trastornos que estallarán, el pueblo tendrá oportunidades para luchar contra sus opresores, desarrollar nuevas formas de unidad y emprender el camino revolucionario a una sociedad verdaderamente libre.


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