Palestina:
Reprimen a todo el pueblo

Obrero Revolucionario #1093, 4 de marzo, 2001, en rwor.org

Un par de zapatos atléticos gastados, un calcetín, una mochila y un balón de fútbol. Esos objetos cotidianos son parte de una exhibición llamada "100 mártires, 100 vidas" en el Centro Cultural Skakini de Ramalla, Cisjordania. Pertenecían a los primeros cien palestinos que murieron a manos del ejército israelí desde que empezó el actual levantamiento en septiembre de 2000.

Los zapatos pertenecían a Mohammed al-Durra, el joven de 12 años que cayó, con su padre, en una ráfaga de balas israelíes cuando regresaba a casa. El video de su muerte se vio por todo el mundo. El calcetín pertenecía a Bilal Affaneh, de 25 años; su viuda lo recobró después que lo mataron en Jerusalén.

Los objetos aparecen en cajas de plástico transparente atadas con cuerda. Arriba están fotos de las víctimas. Samir Salameh, artista y director/conservador de la exhibición, dijo: "Esas cajas transparentes son como ventanas al alma. Los objetos son banales, pero la muerte les da valor. Los envolvimos porque ellos dieron la vida como un regalo a su patria".

Los militares israelíes han matado a unos 400 palestinos desde septiembre. Adila Laidi, la directora del centro cultural, dijo que teme que, por su gran cantidad, pasen a ser "estadísticas que se pasan por alto", y que por eso presentó la exhibición. Halimeh Nabrissi es la tía de Ahmad Nabrissi, de 21 años, que murió baleado en octubre. Dijo: "De esa manera las familias saben que sus hijos siguen vivos en la memoria del pueblo, que el pueblo aprecia lo que hicieron y que no murieron en vano".

Lisian a toda una generación

Isa Abu Abdullah, de 19 años, apedreó con un grupo de jóvenes un tanque israelí en la Gaza en noviembre. Cayó al suelo cuando una bala le dio en la pantorrilla; en el suelo otras seis balas le dieron. Lo llevaron a Jordania para operarlo para salvarle la pierna. Actualmente hay miles de palestinos gravemente heridos en hospitales de Cisjordania, la Gaza y Jordania.

En el artículo "Disparar a incapacitar", que salió en el periódico Village Voice (21/2/01), Lamis Andoni y Sandy Tolan informan: "Miles de jóvenes palestinos han quedado incapacitados permanentemente por balas israelíes durante los últimos cinco meses de protestas contra la dominación israelí... El alto nivel de heridas graves se debe en gran parte a las balas de fragmentación que disparan los fusiles M16, que utilizan las Fuerzas de Defensa Israelíes contra manifestantes civiles. Esos fusiles, hechos por la compañía estadounidense Colt, entraron en servicio durante la guerra de Vietnam para causar el máximo daño posible al enemigo. Tras penetrar el cuerpo, las balas se fragmentan en pequeños trozos, destrozan músculos y nervios, y causan múltiples heridas internas, muy parecidas a las que causan las balas dumdum (prohibidas por todo el mundo)".

En las primeras semanas del levantamiento, muchos palestinos sufrieron heridas en la cabeza y la parte superior del cuerpo. La indignación mundial ante la agresiva táctica de "disparar a matar" obligó a los israelíes a cambiarla. La cantidad de heridas a la cabeza y el pecho disminuyó pero la cantidad de heridas a las piernas y el estómago aumentó. El Dr. Robert Kirschner, de Médicos pro Derechos Humanos, describió la orden de disparar a las piernas y el estómago como "una forma de tortura": "A mi juicio, no cabe duda de que es una decisión militar consciente para herir gravemente con el fin de intimidar a la población. Como consecuencia, con toda probabilidad varios miles de jóvenes palestinos terminarán incapacitados de por vida".

Como pretexto para balear a manifestantes desarmados, el gobierno israelí dice que las piedras y cocteles molotov que lanzan son una amenaza mortal a los soldados. Pero un informe de octubre de Amnistía Internacional lo desmiente: "Casi sin excepción, los soldados de los servicios de seguridad israelíes estaban en posiciones bien defendidas, a buena distancia de los manifestantes, en blocaos, detrás de alambre de púas o protegidos por escudos antimotín. En los casos que estudió Amnistía Internacional, las piedras (e incluso las bombas incendiarias) no pusieron en peligro la vida de los soldados israelíes".

Estrangulan a toda una nación

"Los que vivimos aquí nos encontramos en una situación terrible. Nuestro pueblo está rodeado por asentamientos israelíes. No controlamos las entradas ni las salidas. Los israelíes tumban árboles y nos impiden ir al campo. La cosecha está lista, pero no podemos recogerla. Ni siquiera me permiten ir a la prensa de olivas".

Sleiman Mahmoud Shimlawi,
agricultor de Haris, Cisjordania

Los militares israelíes también están estrangulando toda la economía palestina con bloqueos y toques de queda. Han cerrado Cisjordania y la Gaza, lo que quiere decir que los 130.000 palestinos que trabajaban en Israel ahora no pueden salir y no tienen con qué mantener a la familia. Además, las fábricas y negocios palestinos no pueden conseguir lo que necesitan ni sacar sus productos.

Los bloqueos han dividido a Cisjordania en parcelas pequeñas, así que ahora los palestinos no pueden viajar de un pueblo a otro. Los que viven en zonas rurales tienen prohibido viajar, incluso en el caso de una emergencia médica. Ha habido casos de enfermos con un ataque cardíaco u otra emergencia que mueren en la ambulancia porque no le permiten pasar por un retén. En la Gaza, mucho más pequeña que Cisjordania, los retenes han subdividido las zonas palestinas en fragmentos pequeños.

Los bloqueos son una forma de castigo colectivo contra los tres millones de palestinos de la región.

Un aspecto clave de la ocupación sionista de Palestina es la dependencia de su economía. El comercio exterior es una gran parte de la economía palestina, y la mayor parte de ese comercio es con Israel o pasa por puertos israelíes. Las medidas represivas han parado casi totalmente la actividad comercial.

Un informe de enero de 2001 del Grupo de Investigación de Derechos Humanos Palestinos dice que los soldados israelíes han cortado unos 25.000 olivos y árboles frutales. Algunos olivares destruidos tenían siglos. Además, el informe dice que los israelíes han destruido unos cien edificios públicos palestinos, como escuelas, clínicas de salud, alcaldías y centrales eléctricas.

La ONU informó que la economía palestina ha sufrido pérdidas de más de 1.15 billones de dólares desde septiembre. Casi un tercio de los palestinos de Cisjordania y la Gaza viven hoy debajo del nivel oficial de pobreza, un aumento del 50% en unos pocos meses.

El Chicago Tribune describió las consecuencias de la represión en el pueblo de Jawarma en la Gaza: "Los habitantes de Jawarma sienten que están viviendo una muerte lenta. Los tomates se ennegrecen en los invernaderos porque los agricultores no los pueden llevar al mercado. Los pimientos, las calabacitas y los guisantes se marchitan en los campos volteados por aplanadoras israelíes. Los ahorros desaparecen y todos temen que sus hijos pasen hambre. Este mes, aplanadoras militares israelíes arrancaron palmares, olivares y campos de verduras en Mawasi, una cadena de pueblitos que incluye Jawarna, cerca del mar Mediterráneo".

Asesinatos oficiales

El 31 de diciembre, unos soldados israelíes mataron a sangre fría a Siham Thabet, un alto funcionario de la Autoridad Palestina, cuando caminaba cerca de su casa. Estaba desarmado.

En los últimos cinco meses los israelíes han asesinado así a por lo menos una docena de dirigentes palestinos, entre ellos un guardaespaldas de Yasser Arafat. El primer incidente ocurrió en noviembre, cuando lanzaron misiles desde helicópteros y mataron a un comandante de la milicia en Belén. También murieron dos señoras que caminaban cerca.

El gobierno israelí admite que ordenó esos asesinatos y los defiende con el pretexto de que los muertos han atacado o iban a atacar Israel. Pero imagínense lo que pasaría si los palestinos hubieran asesinado a altos funcionarios del gobierno israelí u oficiales militares: Israel los habría acusado de "terrorismo" y habría lanzado sangrientos ataques de represalia y castigo colectivo.

En un informe del 21 de febrero, Amnistía Internacional USA calificó la muerte de esos dirigentes palestinos de "una política de asesinato oficial". El subdirector ejecutivo del grupo dijo: "Es preocupante que usen armas hechas en Estados Unidos en esos ataques contra los palestinos, dado que Estados Unidos es la principal fuente de armas para Israel".

La represión, los asesinatos y las demás barbaridades de Israel contra los palestinos ponen una verdad en claro: la ocupación sionista de Palestina--que cuenta con el apoyo de los amos imperialistas yanquis--es totalmente injusta.


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