Lucha de los estibadores en el Sur

ˇLibertad para los 5 de Charleston!

Obrero Revolucionario #1114, 12 de agosto, 2001, en rwor.org

El centro de Charleston, Carolina del Sur, es un monumento a la época de la esclavitud, donde los turistas conocen "la tradición sureña" de abolengo, damas de falda larga y mansiones. Pero el puerto es el centro económico de la ciudad; enormes grúas descargan toda clase de productos (de carros de lujo a pollos congelados) de los barcos que llegan de todos los puntos del globo. Por doscientos años el trabajo afroamericano ha sido la base del puerto, que hoy es el cuarto puerto industrial del país.

La clase dominante de Carolina del Sur pretende meter más la mano en la economía global y, al estilo capitalista, quiere conservar la larga tradición de racismo y la mano de obra barata.

En enero de 2000, cuando los estibadores negros se defendieron ante una campaña para aplastar el sindicato, las autoridades respondieron con represión e indignantes acusaciones. Cinco estibadores --Kenneth Jefferson, de 42 años; Elijah Ford Jr., de 40 años; Peter Washington Jr., de 48 años; Rick Simmons, de 38 años; y John Edgerton, de 23 años-- han vivido más de año y medio bajo virtual arresto domiciliario, acusados injustamente de delitos graves de motín, agresión y conspiración.

Confrontación en los muelles

"El oficio de estibador es el único que le da al negro la posibilidad de salir adelante en poco tiempo por medio del trabajo duro. Le da una segunda oportunidad al joven que se metió en líos y pagó su deuda a la sociedad. Conocemos muchos ejemplos de esos... Pero Nordana trajo sus esquiroles y nos hicieron retroceder 30 años. Les pagaba $8 por hora sin prestaciones. Organizamos un piquete informativo que tuvo mucho eco. Así que la policía estatal me llamó y dijo que cuando el barco de Nordana llegara al puerto mandarían 600 policías a echarnos. Esa noche parecía una zona de guerra".

Ken Riley, presidente de la Sección 1422
del sindicato de estibadores (ILA)

"En el local de la Sección 1422, el estibador Dwight Collins tenía una sudadera con un águila, un elefante y un hombre negro, y el lema `En peligro de extinción’. Paran a los negros por el color de la piel, los maltratan y los matan, y los policías salen impunes. Dijo Collins: `Nos disparan porque sí’... En medio de este clima sofocante, estalló la rebelión de los estibadores".

Joann Wypijewsky, "Audacity on Trial"
(Los enjuician por ser audaces),
The Nation, 6 de agosto

Los obreros industriales de Carolina del Sur ganan apenas el 75% del promedio salarial (unos $5000 menos al año que los obreros de otros estados), y los negros tienen los peores salarios. La clase dominante considera que la mano de obra barata es clave para atraer la inversión. Por eso no le gusta que los estibadores, con sus mejores salarios y prestaciones, den la pauta para los trabajadores de la región.

El sindicato nacional de estibadores, la Asociación Internacional de Estibadores (ILA), es corrupto y anticomunista; lo controlan mafiosos que se oponen a toda lucha combativa de la base. Sin embargo, la Sección 1422 de Charleston, que es de mayoría afroamericana, es muy combativa. Hace dos años, participó en la ola de protestas contra el uso oficial de la bandera de la Confederación (la bandera de los estados sureños que lucharon por la esclavitud) en el estado. Por eso, cuando el presidente de la Sección movió palancas en el Partido Demócrata para que lo nombraran a la junta de supervisores del puerto, la Cámara de Comercio lo vetó y recomendó que se prohibiera que los sindicalistas entren a la junta.

En octubre de 1999, la pequeña compañía naviera danesa Nordana cortó relaciones con el sindicato de estibadores después de 23 años y contrató a trabajadores no sindicalizados de la compañía Winyah Stevedoring (WSI); les pagó la mitad del salario vigente (de $16,50 a $25 por hora).

En los últimos 20 años los sindicatos del país han sufrido una embestida tras otra y el porcentaje de la fuerza laboral sindicalizada se ha desplomado. En Carolina del Sur, al igual que en muchos estados del Sur, hay leyes muy bárbaras contra los sindicatos. Por ejemplo, no es obligatorio que todos los trabajadores de una empresa sean miembros del sindicato. Esto hace muy difícil ganar mejores salarios y prestaciones, aun cuando la mayoría de los trabajadores participen en el sindicato. Menos del 4% de los trabajadores del estado están sindicalizados.

Los estibadores de la Sección 1422 sabían muy bien que si una compañía naviera contrataba trabajadores no sindicalizados, las demás harían lo mismo. En tres ocasiones, organizaron piquetes y evitaron que Nordana descargara los barcos. (El piquete es una forma de protesta de los sindicalistas para dar voz a sus reivindicaciones y bloquear a los esquiroles que van a quitarles el trabajo). Así que las autoridades decidieron pararlos.

El 20 de enero pasado, el barco Skodsborg de Nordana entró a Charleston y llegaron 20 trabajadores no sindicalizados a descargarlo. De por sí la situación estaba al rojo vivo, pues apenas dos días antes se registró la histórica marcha de 50.000 personas en el capitolio estatal contra la bandera de la esclavitud.

Las autoridades despacharon 600 policías con equipo de motín a los muelles: policía montada, vehículos blindados, perros de ataque, helicópteros y barcos. (Un estibador dijo en broma que al parecer esperaban "una invasión sindical por mar"). Desplegaron unidades policiales frente al local del sindicato como provocación. Los estibadores pasaron todo el día discutiendo qué hacer y antes de la medianoche unos 150 desfilaron osadamente del local al muelle.

Los policías golpearon el escudo con la macana y gritaron: "ˇLes vamos a partir la madre, negros hijos de puta!". Arremetieron contra los sindicalistas y le partieron la cabeza al líder sindical Ken Riley (necesitó 12 puntos).

Estalló una batalla campal. Los sindicalistas se defendieron a todo dar. La policía disparó balas de perdigón y se llevó a muchos al bote. Los que vieron el ataque quedaron pasmados.

Mucho en juego

La policía acusó a los sindicalistas del delito menor de permanencia ilícita. Posteriormente, los tribunales retiraron las acusaciones por falta de pruebas. Sin embargo, la clase dominante decidió jugar el todo por el todo. El fiscal general del estado, Charlie Condon, tomó cartas en el asunto y acusó a cinco sindicalistas de delitos graves de motín, conspiración, agresión y desobediencia a la autoridad, que conllevan una sentencia de cinco a diez años de cárcel. Los puso bajo arresto domiciliario, es decir, les prohibió salir de la casa salvo para ir al trabajo y otras actividades muy limitadas. Eso recordó simbólicamente la esclavitud, especialmente dado que cuatro de los cinco son negros.

La compañía WSI (a quien Nordana contrataba esquiroles) demandó a la Sección 1422 y la Sección 1771 (una sección pequeña de trabajadores portuarios de oficina predominantemente blancos) y pidió una indemnización de $1,5 millones por daños a sus "negocios" ocasionados por los piquetes.

En un anuncio publicitario de la campaña presidencial de George W. Bush, el fiscal general recomendó "la cárcel, la cárcel y la cárcel" para los sindicalistas acusados. Y Bush, a su vez, afirmó que de acuerdo a los "derechos de los estados", Carolina del Sur estaba en pleno derecho de ondear la bandera de la esclavitud.

El sindicato español afiliado al Consejo Internacional de Estibadores (que nació de la lucha de los estibadores de Liverpool hace poco y une los sindicatos de muchos países) repartió cartas en los barcos de Nordana en España que advertían que protestarían contra los barcos cargados por esquiroles en Charleston. Gracias a esa presión, Nordana y el sindicato firmaron un acuerdo cinco meses después de la confrontación en Charleston.

Durante todo ese tiempo los líderes nacionales del sindicato no dieron ningún apoyo a la Sección 1422. No fomentaron solidaridad de las demás secciones; es decir, estas seguían trabajando en los barcos de Nordana. No ofrecieron fondos para la batalla en los tribunales a raíz del ataque policial y el presidente nacional ni siquiera viajó a Charleston para reunirse con los sindicalistas de la 1422. Negociaron un acuerdo con varias concesiones (menos trabajadores en cada turno y la eliminación de la garantía de 8 horas de salario por turno) a cambio de la promesa de Nordana de no contratar a trabajadores no sindicalizados.

En las audiencias previas al juicio de los estibadores, los abogados de WSI les enseñaron a los testigos fotos de los piquetes. El gobierno municipal sacó desplegados y pidió identificar a los que participaron. WSI agregó más de 25 nombres a la lista de acusados, pero posteriormente retiró la demanda.

Ha pasado un año y medio; dentro de poco se iniciará el juicio de los 5 de Charleston. Las autoridades quieren meterlos a la cárcel para darle una lección a los trabajadores de toda la región.

ˇLibertad para los 5 de Charleston!

"Estamos en un nuevo siglo; sin embargo, el conflicto encarnizado entre el trabajador y el capital sigue candente. El piquete del ILA fue una justa respuesta a la violación del contrato laboral que garantizaba que las compañías navieras emplearían trabajadores sindicalizados. Golpearon a los líderes del ILA, metieron presos injustamente a sus miembros y la prensa al servicio de las corporaciones calumnia a un sindicato con una larga tradición de lucha por el simple hecho de defender sus derechos sindicales y el derecho del trabajador a un salario digno. Apoyo la lucha de los estibadores de Charleston por la libertad de protestar sin la ingerencia del gobierno ni represión judicial".

Declaración de solidaridad con
los 5 de Charleston del
preso político Mumia Abu-Jamal

El 9 de junio, 5000 trabajadores y partidarios acudieron a un mitin por la libertad de los 5 de Charleston en Columbia, Carolina del Sur. La federación nacional de sindicatos AFL-CIO organizó transporte de Georgia, Tennessee, Florida, Carolina del Norte, Missouri, Illinois y Nueva York. El presidente nacional del sindicato se vio obligado a hacer una tibia declaración de apoyo. Un dirigente de los estibadores suecos convocó un Día Internacional de Acción el primer día del juicio. Como los 5 de Charleston siguen bajo arresto domiciliario, sus familiares hablaron por ellos.

Por su parte, el fiscal general del estado afirmó muy prepotente que el gobierno no se doblará por la presión de "camaradas" de otros estados. La policía resguardó la bandera de la esclavitud en el capitolio y confiscó los "ganchos de carga" que una banda de música de estibadores de la costa oeste siempre lleva a las manifestaciones.

El juicio de los 5 de Charleston está próximo a iniciarse (no han anunciado la fecha). Se perfila una lucha muy importante por el derecho de los trabajadores a organizarse y defenderse de los capitalistas.

Se pueden enviar declaraciones de solidaridad con los 5 de Charleston a la Sección 1422: ILA Local 1422, 910 Morrison Drive, Charleston, SC 29403.


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