La policía de Filadelfia: Una historia de brutalidad
Parte 2: Guaruras de injusticia

Obrero Revolucionario #1016, 1 de agosto, 1999

La primera parte de este artículo salió en el número 1013:

Tortura y asesinato

Periodistas, investigadores y organizaciones de derechos humanos coinciden en que el Departamento de Policía de Filadelfia (DPF) tiene una historia infame: "Tiene muy mala fama por los escándalos de corrupción y brutalidad" (informe de Human Rights Watch, 1998); "...uno de los peores [departamentos de policía] del país" (New York Times, 1998); "[Tiene] una tradición de favoritismo, corrupción y brutalidad" (Equipo de Investigación de la Policía, establecido a raíz del bombardeo de la casa de MOVE en 1985).

La policía de Filadelfia es una vil pandilla que impone la injusticia. Tiene fama de propinar golpizas y sacar confesiones a la fuerza. En 1977, el Philadelphia Inquirer informó que violó la ley durante interrogatorios a 80 acusados de homicidio en un período de tres años. Describió varios métodos de tortura documentados por los tribunales: "...golpear los pies y tobillos; torcer y dar puntapiés en los testículos, golpear la espalda, las costillas y los riñones". "Han golpeado a sospechosos con tubos de hierro, cachiporras, nudilleras, esposas, sillas y la pata de una mesa. A un sospechoso lo apuñalaron en la ingle con un chuzo parecido a una espada". "Obligaron a sospechosos y testigos a observar golpizas por una ventana y les dijeron que si no cooperaban, correrían la misma suerte". Eso ocurrió principalmente en el cuartel general del DPF, conocido como el Roundhouse, pero también en delegaciones por toda la ciudad.

Además de torturar, el DPF comete asesinatos. En su libro Above the Law (Por encima de la ley), Jerome H. Skolnick y James J. Fyfe escribieron: "Cada año durante la gestión del alcalde Frank Rizzo [1972-1980], el número de víctimas de la policía aumentó 20%. Un estudio del Departamento de Justicia federal informó que la policía de Filadelfia hacía arrestos y enfrentaba a sujetos armados con la misma frecuencia que la de Nueva York, pero había una probabilidad 37 veces mayor de que balaceara a personas desarmadas que no representaban ninguna amenaza, es decir, a sospechosos que huían del lugar de un crimen no violento". Skolnick y Fyfe documentaron muchos casos en que el DPF disparó a "sospechosos" por la espalda. (Como veremos más adelante, los asesinatos y brutalidad no se limitan a los años 70.)

Mucha de la información sobre las fechorías de los años 70 salió debido a una demanda del gobierno federal contra el DPF que acusó a Rizzo y 18 altos funcionarios civiles y policiales de dar un sello de aprobación a la brutalidad policial. Durante unos pocos meses la demanda sacó a relucir el salvajismo del DPF, pero luego luego los tribunales la rechazaron.

Complots y mordidas

El DPF siguió cometiendo esas fechorías después del gobierno de Rizzo. Los canallas del DPF son unos gángsteres que entrampan a sospechosos. En 1984, 23 agentes, oficiales y hasta un subcomisionado fueron acusados de extorsión por recibir mordidas que sumaron $350.000 de alcahuetes, cantinas y vendedores de máquinas de videopóker.

En 1989, condenaron a cuatro miembros de un escuadrón antidroga, el Escuadrón Cinco, de extorsión y robo de drogas. En 1995, condenaron a otro agente de robo y soborno, y estalló un nuevo escándalo en la delegación 39 del norte de Filadelfia: condenaron a seis agentes de "sembrar" pruebas, hacer arrestos injustos y robarse docenas de miles de dólares del narcotráfico. Las autoridades examinaron 1400 expedientes y pusieron en libertad a centenares de presos condenados con pruebas fraguadas.

Una de las víctimas de la "Nueve sucia"--como la gente del barrio apoda a la delegación 39--fue Betty Patterson, de 54 años. Los agentes le colocaron drogas para tener un pretexto para registrar la casa en busca de pruebas contra su hijo y otros sospechosos de un homicidio. Como consecuencia, Patterson pasó tres años en la cárcel.

Otra víctima fue Raymond Carter, condenado y sentenciado a cadena perpetua por un homicidio que ocurrió en un bar del norte de Filadelfia en 1986; unas 25 gentes estaban ahí, pero la única "testigo" contra Carter fue la prostituta Pamela Jenkins. En 1996, soltaron a Carter porque se supo que Jenkins mintió en el banquillo a cambio de un pago de $500. Uno de los agentes involucrados fue Thomas Ryan; en 1997, los abogados de Mumia Abu-Jamal presentaron una declaración jurada de Jenkins de que Ryan la arrestó cuando tenía 16 años, inició una relación sexual con ella y la presionó a ser soplona. Asimismo, la obligó a dar testimonio falso en el caso de Mumia.

John Baird, un ex agente de la delegación 39, le dijo al Philadelphia Inquirer desde la cárcel: "No inventamos el sistema ni lo controlamos. Somos unos de sus miles de guardianes, sus heredados, por decirlo así".

Salvajismo

No cabe duda de que el motivo de Baird fue protegerse a sí mismo, restándole importancia a su papel en el escándalo. Sin embargo, como indica su comentario, el problema no es "un puñado de agentes malos".

El DPF es el cuarto departamento de policía del país en tamaño, con 6900 agentes. Además de sus 23 delegaciones, tiene divisiones de detectives, investigaciones especiales, urgencias y relaciones comunitarias. Esta última es una nueva versión del Escuadrón de Defensa Civil, el tristemente célebre "escuadrón rojo" de la época de Rizzo.

Las cifras demuestran claramente que el DPF y los tribunales discriminan a los negros, que son el 40% de la población de Filadelfia, el 64% de los arrestados y el 85% de los presos. Más de la mitad de los condenados a muerte del estado son de Filadelfia, y 80% de ellos son negros.

Un hecho patentiza el salvajismo del DPF: es uno de un puñado de departamentos de policía que sigue empleando el "blackjack", una cachiporra que consta de un trozo de metal rodeado de cuero con un puño flexible.

En Nueva York y otras ciudades, se ha pedido que los agentes sean residentes de la ciudad, diciendo que eso garantizará que "respondan" a la comunidad. Cabe señalar que Filadelfia tiene esa norma desde hace muchos años; żacaso ha frenado la brutalidad policial?

Tras el escándalo de la delegación 39, se ha hablado mucho de "reformar" el DPF. En marzo de 1998, nombraron a un nuevo comisionado de policía, John Timmoney. Lo consideraron el candidato ideal para instituir "las reformas", pues fue un alto oficial de la policía de Nueva York durante los primeros años del gobierno de Rudolph Giuliani y autor de la política de mano dura que causó tantos asesinatos y brutalidad policial en esa ciudad.

Continúan los asesinatos

La policía de Filadelfia sigue balaceando a sospechosos a diestra y siniestra. En 1992, ocho agentes mataron a Charles Matthews en una ráfaga de 23 balas. En 1994, arrestaron a Moses DeJesus por andar "drogado". Tenía dificultad para respirar y rompió la ventana de la patrulla a patadas. Le cayeron encima a cachiporrazos; luego lo esposaron y lo llevaron al hospital. Cayó en coma y murió a los tres días.

En octubre de 1998, un chota mató a Donta Dawson--un hombre desarmado que estaba en su carro--de un tiro a la cabeza. Según el agente, el carro estorbaba el paso; al acercarse, le pareció que Dawson "estaba sacando una pistola" y abrió fuego.

De plano, el DPF anda con el dedo en el gatillo. Otro ejemplo: en noviembre de 1998, Stephen "Kuado" Opaku, un inmigrante de Ghana, chocó; el agente Gerald Morris llegó y abrió fuego contra la ventana del carro, dizque para rescatar a Opaku. ĦLa bala le prendió fuego al carro y Opaku murió en el incendio!

Además está el caso de Carlos McLoud, un jamaiquino que vivía en Nueva York. En 1995, recibió $2.5 millones en una demanda a la alcaldía de Filadelfia porque fue herido de gravedad por culpa del DPF. McLoud pasaba por una tienda en el momento de un atraco. El cajero estaba tendido en la calle, baleado. Cuando McLoud fue a ayudarlo, un tiras lo balaceó. Cayó al suelo y recibió otro impacto de bala, esta vez en la ingle. Las balas lo dejaron paralizado de la cintura para abajo y terminó en la calle. La policía dijo que McLoud agarró la pistola del cajero y apuntó a los agentes, pero ningún testigo corroboró esa versión.

Orden Fraternal de Puercos

Es preciso mencionar el papel del "sindicato" policial, la Orden Fraternal de Policía (OFP). Según el grupo de derechos humanos Human Rights Watch: "La Orden Fraternal de Policía de Filadelfia tiene muchísimo poder. Se dice que tiene mayor influencia que el comisionado de policía". Todos los agentes del DPF (salvo el comisionado y sus diputados) son miembros del sindicato, así que pertenecen a la Sección 5 de la OFP. Esta influye mucho en el DPF; por ejemplo, el comisionado de policía necesita su cooperación para despedir a un agente. Los abogados de la OFP asisten a las audiencias disciplinarias y en el 90% de los casos comprueban que el agente "fue despedido injustamente" y este regresa a sus labores.

La OFP protege a agentes asesinos como Rodney Hunt. En dos incidentes de 1990 y 1991, Hunt mató a dos hombres e hirió a una transeúnte. Lo absolvieron del homicidio de Sean Wilson, aunque lo balaceó nueve veces en la espalda. (La madre de la víctima recibió una indemnización de $900.000 de la alcaldía.) El DPF despidió a Hunt, pero la OFP acudió a su defensa y lo restituyeron a su puesto en 1994 (con salario retroactivo).

Igualito al DPF, la Orden Fraternal de Policía esta metida en la corrupción. En 1995, condenaron a dos ex dirigentes de la OFP (John Shaw y Anthony LaSalle) por soborno y chantaje.

La OFP ha entablado repetidas demandas contra la Comisión Consultiva de Policía (creada por la alcaldía en 1993 como una válvula de escape para la ira popular); es decir, incluso rechaza esa clase de "supervisión" oficialista porque opina que la policía debe tener rienda suelta para maltratar y hostigar al pueblo.

La Sección 5 de la OFP no acepta oposición. Por ejemplo, entabló una demanda de $2.2 millones contra la disquera "Alternative Tentacles" (del músico Jello Biafra) porque la portada del CD del conjunto Crucifucks tiene una foto de un agente baleado. Dado que la foto salió primero en un volante de recaudación de fondos de la OFP, no fue esta en sí sino la posición antipolicía del CD lo que le cayó mal a la OFP.

La OFP ha desempeñado un papel importante en la campaña a favor de la ejecución de Mumia Abu-Jamal. En enero, quiso parar el concierto de Rage Against the Machine para recaudar fondos para Mumia en New Jersey. El presidente de la OFP amenazó: "Cualquiera que vaya al concierto o que le dé publicidad está abogando por el asesinato de policías y así lo vamos a tratar". Asimismo, la víspera de la manifestación Millones en Defensa de Mumia, la OFP celebró un programa para conmemorar al agente Daniel Faulkner (cuya muerte le imputan a Mumia) y recaudar fondos para la campaña contra Mumia.

*****

El Departamento de Policía de Filadelfia efectivamente tiene una historia infame, una historia de vileza y crueldad. Ha demostrado una y otra vez que recurrirá a toda clase de engaño y violencia, y ha causado gran sufrimiento a las masas de la ciudad. Además, el DPF--y la estructura de poder de Filadelfia--ha sido el núcleo del complot contra Mumia Abu-Jamal.

Se dice que Filadelfia es la "Ciudad del amor fraternal". Pero, como en todas partes, la clase dominante y sus guaruras no aman a los pobres... y le tienen un profundo odio a los revolucionarios como Mumia que luchan al lado de los oprimidos.


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