¿De quién será el mundo?

Resistencia antiimperialista a la cumbre de la Organización Mundial del Comercio

Obrero Revolucionario #1032, 28 de noviembre, 1999

El Obrero Revolucionario saluda a todos los que se han reunido en Seattle de todas partes del mundo para confrontar a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y las medidas imperialistas para redoblar el saqueo mundial.

"¿De quién será el mundo?": esta es la pregunta que se plantea en Seattle. Las potencias imperialistas y sus lacayos tienen su visión del futuro. Nos dicen que las inversiones y la tecnología capitalistas llevarán riquezas nunca vistas a los que sepan aprovechar las oportunidades del mercado global; que la globalización es la "ola del futuro" y que los que no se embarquen en ella naufragarán en la pobreza y el atraso.

Pero para la gran mayoría de la población mundial, esa visión imperialista es un fracaso y un desastre. Es una pesadilla de explotación, opresión y degradación, donde un puñado disfruta de una grotesca prosperidad a expensas de centenares de millones; donde en Estados Unidos un capitalista puede mover cientos de millones de dólares con una sola tecla y echar a miles de trabajadores a la calle al otro lado del mundo; donde todo se somete a la ley de compraventa capitalista, hasta el ADN humano, las medicinas más esenciales y las plantas producidas por los campesinos del tercer mundo en el curso de siglos de cultivo; donde la ciega búsqueda de ganancias envenena el ambiente y provoca desastres ecológicos.

La víspera de la cumbre de Seattle, el gobierno estadounidense firmó un acuerdo de "libre comercio" con China que permitirá su entrada en la OMC. El acuerdo da a los imperialistas más acceso a China: les permite ser dueños de compañías de telecomunicaciones, controlar bancos y servicios financieros, importar más películas extranjeras, etc. Bajo la dirección de Mao Tsetung, el pueblo chino se liberó de las garras del imperialismo y construyó una economía socialista independiente, cuyo punto de partida eran las necesidades del pueblo en vez de los dictámenes del mercado mundial capitalista. Pero en 1976 los capitalistas tumbaron al sistema socialista, conquistaron el poder y abrieron las puertas de la economía a la explotación imperialista.

Los imperialistas dicen que la OMC y el "libre comercio" benefician a todos. Pero en realidad la OMC, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional son armas de Estados Unidos y las demás potencias imperialistas. La OMC desempeña tres papeles principales: darle la máxima libertad de acción al capital imperialista para facilitar el traslado rápido de inversiones a donde pueda sacar más ganancias; abrir más las economías del tercer mundo a la inversión y el control extranjeros; y arbitrar las disputas entre los países imperialistas.

Para los oprimidos del mundo, el "libre comercio" no ofrece ninguna libertad. Con ese pretexto, los imperialistas se atribuyen el "derecho" de meterse en cualquier país oprimido y hacer lo que les dé la gana, con un mínimo de restricciones. Estados Unidos y las demás potencias grandes imponen ese "derecho" con sus enormes fuerzas armadas y sus gobiernos lacayos de los países oprimidos.

En la cumbre de la OMC de 1999, los imperialistas quieren hacer una declaración para el nuevo milenio: que el mundo les pertenece y que los pueblos del mundo deben someterse.

Esa visión del futuro recrudecería una situación intolerable y desastrosa. Un puñado de capitalistas monopolistas ya controla la riqueza y los medios para crear riqueza por todo el planeta. La dominación imperialista es la única razón de que continúen el hambre, la muerte de millones de niños cada año por enfermedades que se pueden prevenir y mil injusticias más.

¡Pero no tiene que ser así! El imperialismo es un sistema moribundo y la situación mundial reclama una transformación radical.

Los maoístas entendemos que para llevar a cabo tales cambios fundamentales se necesitará una guerra popular que tumbe a los imperialistas y sus guaruras. Solo la revolución puede crear una nueva sociedad y resolver los problemas básicos del pueblo.

Los imperialistas nos dicen que el futuro que ofrecen es el único posible o deseable. Pero el salvajismo y deshumanización del sistema imperialista han suscitado luchas populares y guerra revolucionarias en muchas partes del mundo.

Carl Dix, vocero nacional del Partido Comunista Revolucionario,EU, comentó: "La globalización ha creado un mundo donde los obreros y oprimidos estamos más interconectados, porque estamos juntos en la ruina y la miseria pero, sobre todo, porque tenemos un enemigo y un futuro comunes. El capitalismo impone sus valores de competencia, pues obliga a los obreros y oprimidos a luchar entre sí para sobrevivir, y siembra chovinismo en las naciones opresoras. Hasta vamos a la guerra por ellos y matamos a obreros de otras tierras. Pero, a pesar de todo, lo que tenemos en común es mucho más fuerte que lo que nos divide. Por eso, nos anima tanto la lucha de otros pueblos contra la opresión. Los obreros y oprimidos de cualquier país tenemos más en común con nuestros hermanos y hermanas de clase de otros países que con los capitalistas del propio país".

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¿De quién será el mundo? El economista político maoísta Raymond Lotta contestó esa pregunta en una declaración a la Asamblea Popular de Seattle: "El futuro pertenece a los que luchen por un mundo libre de explotación y opresión". Al pueblo le toca arrebatarle el futuro a los piratas globales imperialistas y luchar por otro futuro diferente, donde las injusticias y enormes disparidades de hoy sean cosa del pasado.


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