Noches de furia por el asesinato policial de Timothy Thomas

Cincinnati: ¡Es justo rebelarse!

Obrero Revolucionario #1099, 22 de abril, 2001, en rwor.org

"Esto ya lleva años. Nosotros hicimos todo lo posible por la paz, por llevarnos pacíficamente con ellos. Sin embargo, nos siguen matando. Timothy Thomas está muerto. Así que hasta que tengamos una situación en la que nadie muera, van a seguir sintiendo lo que sentimos. Lo de esta semana fue una manifestación de lo que sentimos, y nos prestaron la atención que tan justamente nos merecemos. ¿Qué pasó con el tiro de advertencia que supuestamente deben dar? ¡AHORA SIMPLEMENTE DISPARAN A MATAR! De plano matan, qué les importa. Así veo las cosas, nos están cazando. La vida ya es dura, y ahora le han echado leña al fuego. La policía nos anda matando desde hace mucho tiempo. Por más que dicen que hacen esto y lo otro por nosotros, la verdad es otra. Nos siguen matando. ¿Cómo vamos a parar esto?"

T.K., negro de 32 años

"Ahora todo el país sabe que la policía de Cincinnati mata negros. Desde 1995 ya van 15, y solo dos policías han sido acusados de homicidio. Dicen que los demás fueron justificados. Timothy Thomas corría de la policía porque tenía miedo. Los policías dicen que no debemos tener miedo, que no debemos correr. ¿Cómo no va a correr uno, acaso quiere morir de una paliza? Al que mató a Timothy le dieron vacaciones pagadas. Los policías son matones, matones a sueldo. Además, en la academia de policía enseñan racismo. Timothy está muerto porque esta es una ciudad racista. Los ricos que controlan esta ciudad lo aceptan y lo promueven".

Carol, joven blanca de 20 años del barrio Over-the-Rhine

"Habiéndose enfrentado al enemigo, la juventud se siente fortalecida. Los chavos odian este sistema que los maltrata, mata y les niega un futuro. La represión es intensa. Los chotas se pasean en radiopatrullas de a cuatro, tres en cada uno, con las armas en las ventanas. En los ojos se les ve el miedo. Los de Over-the-Rhine son valientes; lo han demostrado día tras día, a pesar de la ocupación policial y de que los podrían arrestar o hacerles algo peor. Muchos me mostraron las heridas causadas por las balas de goma o los cartuchos de perdigones. Me hace pensar en la lucha de Palestina. Uno puede ver en el deseo de lucha de estos chavos la posibilidad de tumbar el sistema".

Militante de la Brigada de la Juventud Comunista Revolucionaria

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Eran las 2 de la mañana del sábado 7 de abril cuando Timothy Thomas salió del apartamento donde vivía con su compañera, Monique Wilcox, y su hijo Tywon, de 3 meses. Iba a la tienda a comprar cigarrillos.

Tenía 19 años y le empezaba a ir bien. Acababa de sacar el diploma de secundaria y de conseguir un nuevo trabajo. Timothy y Monique estaban planeando su matrimonio.

En cuestión de minutos Timothy estaba muerto, tirado en un callejón con una bala en el pecho disparada a boca de jarro.

Al cierre de esta edición, Cincinnati sigue sacudida por las rebeliones de esta semana. Durante tres días y noches hubo enfrentamientos con la policía, aun después de que las autoridades impusieron un toque de queda de las 8 de la noche a las 6 de la mañana.

El levantamiento arrojó luz sobre los asesinatos policiales en Estados Unidos; fue noticia de primera plana aquí y en el resto del mundo. Las autoridades han sido desenmascaradas: sus asesinatos y mentiras han quedado hechos añicos por las valientes luchas que reclaman justicia.

Lo que sigue se basa en un informe de nuestra corresponsal en Cincinnati.

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"Nos caen encima, preguntan dónde vivimos, piden la identificación. Si vamos a otro barrio dicen que está prohibido, y hasta en nuestro propio barrio nos hostigan. ¡Ya basta! Dejen de matarnos. ¡No maten más, carajo!"

Chavo negro en conversación con el OR/RW

"Esto tiene un nombre: asesinato. Es típico de la epidemia de asesinatos policiales que aumentan por todo el país. Desde hace mucho la chota se mete en nuestras comunidades como si tuviera licencia para maltratar y matar. Pero cuando la gente dice basta y opone resistecia, la condenan las autoridades y la prensa. La resistencia es justa; por eso nosotros de la Coalición 22 de Octubre les mandamos saludos. En particular saludamos a los chavos que se lanzaron a las calles en defensa del derecho de autodefensa ante los asesinatos, la represión y la criminalización".

Efia Nwangaza, de parte del
Comité Ejecutivo de la Coalición
22 de Octubre para Parar
la Brutalidad Policial, la Represión
y Criminalización de una Generación

La indignación por el asesinato de Timothy Thomas no se dejó esperar. Cincinnati es una ciudad de 300.000 habitantes, de los cuales el 43% son negros. Todo mundo sabe de los asesinatos policiales, y que solo matan a negros.

Todos los vecinos mencionaron que la comunidad ha conversado hasta la saciedad con las autoridades sobre la brutalidad policial, pero que no ha cambiado nada. Más bien, los ataques son peores. Por más de un año, ha habido un reino de terror: hostigamientos, arrestos, falta de respeto. Los asesinatos han aumentado: Timothy Thomas fue el quinto desde septiembre.

¡Rehusar & Resistir! de Cincinnati dice: "Su asesinato le partió el corazón a esta comunidad que vive bajo el terror policial".

La policía no ha hecho ninguna declaración pública, pero sí ha filtrado a la prensa su increíble versión de los sucesos: que el agente Stephen Roach reconoció a Timothy porque tenía varias órdenes de arresto y que lo persiguió varias cuadras. Según Roach, Timothy estaba atrapado, pero él (un policía armado) sentía que estaba en peligro y que le pareció que "Thomas iba a sacar una pistola de la cintura". Todo esto son los pretextos típicos para asesinar a sangre fría. Timothy no estaba armado, y ahora nadie conocerá su versión.

Todas las órdenes de arresto eran por infracciones de tránsito. Cinco por manejar sin el cinturón de seguridad. ¿No es eso puro hostigamiento por ser negro? ¿!Por eso mataron a este joven!?

El lunes 9 de abril, cientos de personas, entre familiares, amigos y vecinos de Timothy, se dieron cita en una reunión de la alcaldía. También fueron militantes de ¡Rehusar & Resistir!, Frente Unido Negro, Nuevo Partido Pantera Negra y de otras organizaciones. Las autoridades se hicieron las sordas y ni siquiera dieron a conocer la declaración del policía Roach.

T.K. nos dijo: "La primera noche estuve en el centro, en la reunión de la alcaldía. La ira no tardó en estallar por las respuestas que nos dieron. Decían que no sabían nada. Les preguntábamos: `¿Cómo es posible que no sepan, si ustedes cuentan con todo ese equipo y fuerza?'". Angela Leisure, la mamá de Timothy, estaba acompañada de su hijo Terry, y les preguntó: "Este es mi hijo, tiene 16 años y ha cometido una infracción de tránsito; ¿lo van a matar?".

¡R&R! de Cincinnati escribió lo siguiente: "Hicieron suspender la reunión. Bloquearon las entradas para que no salieran las autoridades. Luego se trasladaron, en grupo, desde la alcaldía a la delegación del Distrito 1. Los policías antimotines impidieron que se tomaran el edificio, pero no pudieron prevenir que se apoderaran de la calle".

T.K. nos dijo: "Éramos como 700 negros airados dispuestos a hacer cualquier cosa porque la policía causó una situación tensa. Fuimos a la delegación del Distrito 1 que está cerca de los proyectos. Es la peor de las delegaciones; ahí están los asesinos. Patrullan el distrito donde hay la mayor cantidad de negros. Los policías dispararon cartuchos de perdigones, pero nadie se retiró; estaban muy emocionados para irse. Unos se fueron a conseguir gafas protectoras contra el gas lacrimógeno o a conseguir más botellas. Tenían entre 16 y 32 años".

¡R&R! cuenta lo que sucedió entonces: "Como una sola familia, todos fueron al lugar donde mataron a Timothy y le rindieron un poderoso homenaje al hermano caído. Luego empezó una marcha de dos horas por las calles de Over-the-Rhine y West End, donde más gente de los proyectos se unió a la marcha. Continuó por la calle Main, frenando el tráfico y la rutina de ese distrito comercial. ¡La policía no pudo hacer nada contra la marcha! ¡Los negros estaban en control de la comunidad! Volvieron a la delegación de policía y empezaron un plantón. El edificio estaba rodeado por policías antimotines y montados. La ira se estaba convirtiendo en resistencia organizada. ¡Todos estaban con ánimos!... Frente a la delegación pasaron carros tocando música a todo volumen. ¡Todos están de acuerdo en que la lucha ha conseguido un poco de justicia!"

La rebelión continúa

"No es que hoy, de repente, nos levantamos y dijimos: `Hoy vamos a acabar con esta porquería'. Estamos cansados, hartos, como quiera que se lo diga, estamos cansados. Cuando nos reunimos con las autoridades dicen una cosa y hacen otra. Ya no queremos más reuniones. Hicimos esto porque no nos dejaron otra salida".

Relato de uno de los rebeldes que conversó con el OR/RW

"Esta es una ciudad racista. La chota nos habla como si fuéramos mierda, como si todavía fuéramos esclavos. Con respecto a los sucesos de esta semana, me parece que todo lo que hicimos fue bueno; era necesario hacerlo".

Señora negra de 38 años

"Hay una guerra en este país contra los jóvenes negros, o los matan o los meten presos... Si muere algún policía, no voy a llorar porque son asesinos desalmados, y también los policías negros. No culpo a los amotinados porque uno aguanta y aguanta hasta que ya no puede más. El alcalde dijo por la radio: `La violencia tiene que parar'. ¿Por qué no dijo que la policía tiene que dejar de matar? Cuando diga eso yo dejaré de predicar la violencia. No nos gusta que estén tumbando los edificios de vivienda pública, pues a dónde más vamos a ir. También están recortando el welfare y no hay trabajos. Los policías piensan que todo está bien porque disparan balas de goma. Yo he visto las heridas que causan, las disparan con escopeta. ¿A quiénes disparan? A una señora embarazada que les estaba mentando la madre. Mucha gente vive en el parque Washington, ese es su hogar. ¿Acaso les ofrecen otro lugar donde vivir? A todos les disparan balas de goma por estar ahí.

"Todo lo que se ha destruido lo pueden reparar. Qué importa que hayan roto unas ventanas. Pero la mamá de Timothy Thomas jamás podrá ver a su hijo otra vez. Las ventanas las pueden reparar, pero no pueden resucitar a Timothy Thomas. Todos esos hombres han muerto a manos de la policía.

"¿Por qué quieren que esos chavos se porten con urbanidad, que se manifiesten pacíficamente, si en sus comunidades no hay paz, si no conocen la paz? No la aprendieron de la policía. Siempre ha habido una guerra en este país. Es un país fundado por la guerra, por los asesinatos y la violencia y las mentiras, y eso no ha cambiado. La gente ahora dice: quitémonos esas cadenas, a la mierda todo eso. Estamos dispuestos a morir por eso. La guerra ha empezado".

Carol, en conversación con el OR/RW

El martes por la tarde, la gente volvió a reunirse para enfrentarse a la policía. Un grupo de chavos marchó por la calle con los brazos arriba, burlándose de la policía y coreando: "¿Nos van a disparar?".

La chota aumentó el fuego con el fin de dispersar a los chavos, pero la rebelión se regó a otras partes. T.K. explica: "Los negros de otros barrios dijeron: `Son nuestros hermanos; debemos estar con ellos'. De repente, ¡en vez de que solo fuera una comunidad, se regó a otras!". La emisora WLWT informó que la rebelión se regó a University Heights, Walnut Hills, Abonadle, Evanston y Norwood.

A medida que la policía expulsaba a los rebeldes del centro y de la delegación del Distrito 1, estos empezaron a ocupar calles residenciales y a aprovechar basura y otras cosas para prender fuegos. Saquearon tiendas y repartieron los bienes. La policía informó que arrestó a 66 personas el martes.

El miércoles por la noche siguió la rebelión, a pesar de los ataques policiales. Una vez más, el barrio cerca de la delegación del Distrito 1 fue el centro de la tempestad.

A un niño de nueve años lo llevaron de urgencia al hospital con una herida en la cabeza causada por una bala de cartucho de perdigones. La alcaldía mandó varios religiosos negros a sofocar la rebelión, pero no tuvieron mucho éxito.

A las 11 p.m. del jueves, un policía recibió un balazo, pero fue una herida leve. Según la policía, le disparó un negro de unos 50 años. La policía informó que arrestó 88 personas el miércoles.

La represión

El jueves por la mañana el alcalde ordenó a la policía contener la rebelión y declaró un toque de queda desde las 8 de la noche hasta las 6 de la mañana. También pidió que se cancelara la misa vespertina del viernes santo.

La orden del alcalde fue una declaración de guerra; fue una amenaza abierta de balear a cualquiera que saliera a la calle. Un chavo negro nos dijo que los policías "apuntan a la cabeza para disparar las balas de goma y los cartuchos de perdigones. Nos amenazan con multas de $1000 y cárcel si salíamos a la calle". Llegaron policías estatales y de otras partes para reemplazar a los de Cincinnati que estaban cansados, temerosos y profundamente aislados del pueblo.

El alcalde dijo que las medidas tomadas eran necesarias porque la ciudad empezaba a parecerse a Beirut. Acto seguido, al igual que los israelíes en la Palestina ocupada, dijo que solo se podría conversar "una vez que la violencia haya parado". El cabecilla de la Orden Fraternal de Policía dijo que no podría haber negociaciones sobre brutalidad policial con "terroristas". El jueves, el presidente Bush platicó con el procurador general sobre cómo sofocar la rebelión.

En eso se supo que estaban preparando a la Guardia Nacional en caso de que la policía no pudiera contener la rebelión. Esa es una amenaza de grandes proporciones en vista de que en 1970 la Guardia Nacional de Ohio mató a cuatro estudiantes de la universidad Kent que protestaban contra la guerra de Vietnam.

La policía de Cincinnati lleva años matando a los negros y ningún presidente ha expresado interés o preocupación; ningún alcalde ha mandado a la Guardia Nacional para proteger a la ciudadanía de esos matones. Ahora, de repente, cuando el pueblo se ha sublevado para exigir justicia a despecho de las autoridades, ahora sí expresan interés los representantes de la clase dominante. El programa de televisión Nightline mandó sus camarógrafos; tras bastidores preparaban a las fuerzas armadas. Las armas siguen apuntadas contra el pueblo, con todo el respaldo de la Casa Blanca.

El jueves los helicópteros se pasaron zumbando toda la noche, dirigiendo a los radiopatrullas hacia los grupos. Los policías abrieron fuego, muchas veces sin siquiera dar advertencias, y le dieron a un niño. Se informa que el jueves arrestaron a 150 personas.

Sin embargo, la resistencia continuó; los chavos siguieron enfrentándose a la policía con botellas y piedras. Los vecinos, de todas las edades, les gritaban a los policías desde los porches.

Despedidas

El sábado enterraron a Timothy Thomas, una semana después de su asesinato. La marcha fúnebre fue una oportunidad para hacer una fuerte proclama contra el asesinato. Más de 1000 personas acudieron a la iglesia bautista New Prospect.

Nuestra corresponsal escribe lo siguiente:

Rumbo a la iglesia vi a un chavo con una pancarta que decía "Prepárense para la revolución"; también llevaba una trillada bandera estadounidense. Dos señoras negras delante de mí hablan del temor que tienen por sus hijos adolescentes en este clima de asesinatos policiales.

Muchos lloraban cuando se acercaban al ataúd de Timothy. Unos eran conocidos que venían a despedirse; otros no lo conocían, pero era como si estuvieran despidiéndose de un amigo o de un hermano.

Cuando terminó la ceremonia salí de la iglesia y vi que seguía llegando gente. Unos chavos tenían camisetas con la foto de Timothy en frente y atrás la consigna: "¡Si no hay paz, no habrá justicia! ¡A la mierda la policía!". Otras pancartas decían: "¡Justicia, o...!" y "Policías, dejen de matar a negros".

Muchos estaban furiosos porque el alcalde y el gobernador se atrevieron a venir, pues cada uno comanda fuerzas armadas que atacan al pueblo. Un chavo me dijo: "¡Ellos son el problema!", otro dijo: "¡Dicen que debe haber calma, pero nunca dicen que los asesinatos policiales deben parar".

Estamos a unas cuadras de donde mataron a Timothy, y no muy lejos está una fila de policías antimotines listos para cerrar el camino hacia el centro.

Por una semana los vecinos de Cincinnati honraron la memoria de Timothy con luchas campales contra sus asesinos; por una semana obligaron al mundo a ver lo que viven, e inspiraron a millones y espantaron a sus enemigos. Hoy, el sol nos abriga a todos y le dimos el último adiós a Timothy. Grupos de chavos se dirigen hacia el centro para continuar luchando contra la policía. La penuria ha nutrido héroes. El próximo capítulo no se ha escrito.


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