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Escalar las alturas y Volar sin una red de seguridad

Primera parte: Sin la revolución no habrá ningún cambio fundamental
Salvo el poder, en última instancia, todo es ilusión

Nota de la redacción: Esta es la primera entrega de una charla de Bob Avakian, presidente del PCR, grabada a finales del año pasado para militantes y partidarios del partido, especialmente de la nueva generación. Nos da mucho gusto compartir estos pasajes con nuestros lectores. Hemos editado el texto e insertado las notas.

Primero, quiero poner los temas de esta charla en el contexto de las metas históricas y estratégicas de nuestra causa. Para empezar, quiero decir sin pelos en la lengua que como comunistas tenemos que captar que la única forma de transformar fundamentalmente la sociedad es conquistar el poder y defenderlo férreamente porque sin el poder, en última instancia, nuestro proyecto no tiene sentido. Claro, también importa mucho qué hacemos con el poder y además quiénes en realidad lo detentan, es decir, ¿lo ejercen, en un sentido fundamental, las masas, y no un pequeño grupo? Abordaré todo eso más adelante pero, repito, nuestra orientación fundamental es conquistar el poder y defenderlo férreamente, pues de otro modo, en última instancia, nuestro trabajo carecería de sentido.

Bueno, esto no quiere decir que no debamos luchar contra los ataques y atropellos, y unirnos a luchas que concentran las contradicciones básicas de la sociedad. Por el contrario, es muy importante hacerlo, y es muy importante ganar. O sea, no le entramos a esas luchas simplemente por unirnos a las masas en un sentido abstracto ni tampoco simplemente con el propósito de divulgar nuestra visión y programa revolucionario (aunque, claro, debemos hacerlo). Es importante librar esas luchas, y es muy importante ganar victorias y contrarrestar los ataques; pero a final de cuentas, sin hacer la revolución, la situación fundamental de opresión y terrible e innecesario sufrimiento de las masas en un país dado y en el mundo entero no cambiará. Por eso, esta orientación fundamental debe ser como un faro, una estrella que nos guía en la oscuridad, pues sin ella, en última instancia, nuestro trabajo no logrará nada, como dice la frase célebre de Lenin: salvo el poder todo es ilusión.

Esto lo recalqué en la entrevista que me hizo Carl Dix hace poco.* Hablamos mucho de la lucha monumental contra la guerra de Vietnam, que se libró de 1964 ó 65 a 1975, cuando los helicópteros yanquis salieron huyendo de Saigón, un momento vergonzoso para los imperialistas y de gran júbilo para los revolucionarios y masas del mundo entero. Esa batalla monumental duró 10 años y pasó por varias etapas.

Es muy importante tener presente, como recalcamos en la entrevista, que no fue como a veces dicen que todo mundo (¡y la misma burguesía!) se oponía a la guerra desde el principio. (¿Y sin embargo de algún modo siguió por todos esos años?) ¡Chale! No fue así, para nada. Se necesitó una lucha monumental. La libró fundamentalmente el pueblo vietnamita y, además, gente en todo el mundo que lo apoyaba, y una creciente oposición a la guerra en el propio Estados Unidos. Esa lucha exigió grandes sacrificios. Todos sabemos lo que pasó en la Universidad Kent State, y debemos saber también lo que ocurrió en Jackson State, donde asesinaron a varios estudiantes negros. Asimismo, atacaron salvajemente otras manifestaciones multitudinarias contra la guerra de Vietnam, como la Moratoria Chicana (donde asesinaron a un periodista chicano). Yo personalmente participé en muchas protestas que la policía, e incluso la Guardia Nacional, atacó con saña y en una donde mataron a balazos a un manifestante. A lo largo de esos años mucha gente hizo sacrificios en la lucha contra la guerra y otras luchas.

Y al final de la guerra, cuando las fuerzas dominantes de la estructura de poder finalmente aceptaron su derrota y se retiraron de Vietnam, no dijeron no más: "Está bien, perdimos. No hay pex. ¿Saben qué? Nos rajamos y ustedes pueden hacer la recapitulación de la situación". ¡No!, las cosas no funcionan así.

La lucha sobre el balance

La recapitulación de una lucha es parte de la lucha de clases. Así es en cualquier batalla, sobre todo en las batallas importantes. Es evidente, por ejemplo, en el caso de los países socialistas. ¿Cómo se recapitula esa experiencia? Hay un gran debate, una gran batalla, que de hecho es un aspecto clave de la lucha de clases. En todas las librerías del mundo se encuentra infinidad de propaganda burguesa que calumnia la experiencia de los países socialistas. No faltan los relatos de gente que supuestamente sufrió maltratos en la Revolución Cultural china, y dan la impresión de que lo que le pasó a esta o aquella persona o en una u otra aldea es representativo. Eso es muy calculado, por parte de las clases dominantes que los divulgan, para tergiversar y tapar la verdad y sembrar confusión para que no se capte la situación concreta ni las complejas y profundas contradicciones con las cuales Mao y los demás líderes revolucionarios bregaron, sus verdaderos objetivos, metas, principios y métodos. Procuran tapar el porqué de esa lucha monumental, los respectivos programas y objetivos de las fuerzas que contendían y las consecuencias para las masas de la victoria de unas u otras. Y, ¿cuáles han sido las consecuencias? Desgraciadamente, los revisionistas (Deng Xiaoping y los actuales gobernantes) triunfaron y llevaron a China de regreso al capitalismo (el sistema que existe actualmente en ese país).

Así es. Mientras existan las clases y la lucha de clases, la lucha sobre la recapitulación de batallas y cuestiones histórico-mundiales como la experiencia de los países socialistas será parte de la lucha de clases.

Y la verdad es que la experiencia de Vietnam, o sea, el balance que se sacó de esa lucha monumental, terminó desorientando a toda una generación (mi generación, por decirlo así). O sea, en cierto momento en Estados Unidos y en muchos otros países, grandes legiones se manifestaban con consignas como "Ho, Ho, Ho Chi Minh, el FLN triunfará".** Deseaban el triunfo del FLN, o sea, captaban que debían apoyarlo y deseaban la justa derrota de su propio gobierno, deseaban que triunfara la lucha revolucionaria del pueblo vietnamita contra el imperialismo yanqui.

Pero muy poca gente captaba que en el Partido de los Trabajadores de Vietnam, el partido que dirigía la lucha, estaba cobrando fuerza el revisionismo. (Se manifestaba en la creciente dependencia con respecto a la Unión Soviética, que para entonces ya era una potencia socialimperialista --socialista de nombre, pero en los hechos y en lo fundamental imperialista-- que se aprovechaba de la heroica lucha del pueblo vietnamita para sus propios fines, para sus objetivos imperialistas de contienda con Estados Unidos, pues las dos potencias se disputaban la posición del explotador número uno del mundo). Pero, repito, en ese entonces muy poca gente lo captaba, muy poca gente lo reconocía, y en el movimiento de apoyo al pueblo vietnamita y su guerra de liberación contra la dominación yanqui, solo los que adoptamos el análisis maoísta de la naturaleza socialimperialista de la Unión Soviética logramos captar las realidades y la naturaleza compleja y contradictoria de la situación.

Muchos pensaban que el triunfo del FLN traería grandes beneficios. Y eso fue lo que más desorientó y desmoralizó a esa generación, a muchos que participaron en la lucha de 10 años contra la guerra de Vietnam. O sea, cuando el FLN "ganó", cuando los vietnamitas sacaron a los yanquis, cuando el gobierno dirigido por el Partido de los Trabajadores de Vietnam consolidó el poder en todo el país, el resultado no fue bueno. No fue bueno para el pueblo vietnamita, pues la influencia de la Unión Soviética y el revisionismo creció, o sea, esta contradicción recorría la lucha de principio a fin: la contradicción entre la justa y heroica lucha de liberación del pueblo vietnamita y los grandes sacrificios que hizo para derrotar a los yanquis, por un lado, y la creciente influencia revisionista que contrarrestaba esa victoria y terminó socavándola, por el otro. Fue una lucha heroica, una auténtica lucha de liberación en que millones dieron la vida; en el contexto de la situación internacional de entonces, el pueblo vietnamita libró una feroz lucha que logró derrotar al gran monstruo yanqui. Sin embargo, el resultado fue lo que hemos visto desenvolverse en Vietnam en los últimos 25 años, donde Nike y las demás transnacionales superexplotan al pueblo.

Por eso muchos se desorientaron: ¿para qué se libró esa lucha monumental?; ¿qué pasó cuando el FLN ganó... y por qué?; ¿cómo es que todo acabó tan mal? Le echó mucha leña al fuego de la propaganda imperialista. Y lo menciono no con la intención de examinarlo a fondo en este momento sino como ejemplo de una lucha muy importante, una lucha determinante en el mundo entero en ese período, una lucha que triunfó en un sentido global (en los dos sentidos: en todo el mundo y en general), pero así y todo no tuvo un buen resultado en última instancia. O sea, el resultado fue otro gobierno burgués, y explotación y opresión de las masas. Y naturalmente, algo así puede ser muy decepcionante. Es decir, si no se tiene una orientación revolucionaria --o más bien una orientación científica marxista-leninista-maoísta (MLM)-- si esa orientación no cobra fuerza en el movimiento, entonces cuando el camino tiene vueltas y revueltas, y sobre todo cuando se dan grandes reveses, produce mucha desmoralización y desorientación política e ideológica, lo cual aumenta los reveses y derrotas.

No cabe duda de que los imperialistas yanquis sufrieron una gran derrota en la guerra de Vietnam y les costó un tiempo recuperarse. Durante los años 70 se reorganizaron y al final de la década sufrieron la debacle de Irán, donde las masas tumbaron a otro déspota, otro títere suyo, el sha de Irán, y se prendió un gran alzamiento del pueblo iraní contra el imperialismo yanqui. Se apoderaron de la embajada yanqui y tomaron de rehenes a los empleados (muchos de ellos agentes de la CIA y otras agencias de inteligencia, que tramaban un golpe de estado, igual que en 1953 cuando la CIA instaló al sha). Y luego el presidente Jimmy Carter envió unos helicópteros; no sé si recuerdan o saben de eso, pero envió un escuadrón de helicópteros a rescatar a los rehenes y se cayeron en el desierto. Fue otra debacle para los prepotentes imperialistas yanquis.

Pero, lamentablemente, los imperialistas siguen en el poder, su sistema sigue vigente y sigue haciendo lo que siempre hace: se reorganiza, reestructura algunos aspectos, supera la necesidad que se le presente y sigue su marcha. Y eso afecta el estado de ánimo de las masas. Sabemos que no es posible que la mayoría del movimiento de masas tenga una comprensión científica MLM en esta etapa de la lucha (antes de tumbar al imperialismo y construir una nueva sociedad socialista), pero si ese elemento no está presente y no lucha por plantear su línea independiente como parte de la resistencia, aun cuando el pueblo salga victorioso puede caer en la desmoralización y desorientación, porque inevitablemente el camino tiene vueltas y revueltas, y los explotadores y opresores se reorganizan y contraatacan con saña. Y por muy bueno que sea nuestro trabajo, mientras detenten el poder bregarán (con éxito en muchos casos) por socavar nuestras victorias y superar sus propias derrotas. En fin, así es la lucha de clases y la experiencia de la lucha de Vietnam lo demuestra contundentemente.

Fuerzas subyacentes

En Predicando desde un púlpito de huesos *** mencioné otro ejemplo. En uno de los ensayos analizo las limitaciones y critico los puntos de vista de Jim Wallis (un evangélico que ha planteado fuertes críticas de algunos aspectos de la sociedad estadounidense y el papel de Estados Unidos en el mundo), y en particular una anécdota que concentra el modelo de Wallis de hacer cambios pacíficos, a partir de la buena voluntad, pues como personaje religioso cree que debemos apelar a la rectitud de la gente. Cuenta que unos campesinos brasileños estaban a punto de perder sus tierras (eso hace unos 20 ó 30 años ya). Entonces las campesinas plantearon su situación a las esposas de los senadores (por cierto, había matices patriarcales, según cuenta Wallis) y estas, a su vez, presionaron a sus esposos y, finalmente, el Senado amparó a los campesinos y no perdieron sus tierras. Según Wallis, es un ejemplo muy bueno de un cambio que beneficia al pueblo sin revolución, sin violencia y sin tumbar al orden imperante.

Me puse a investigar y, como señalé en Predicando , en esos tiempos unos 15 millones de campesinos brasileños perdieron sus tierras. Así que en un momento dado, en un caso muy particular, aparentemente el Senado de Brasil amparó a un grupo de campesinos... y, ¿quién sabe cómo acabó? A lo mejor ya han perdido sus tierras también. En todo caso, vamos al grano : ¿es más representativa la experiencia de una aldea o la de las grandes masas de campesinos despojados de sus tierras por las fuerzas económicas y sociales del sistema, trabajando de la mano con la superestructura (sobre todo las instituciones de poder político y militar) al servicio de los intereses económicos dominantes y reforzando dichos intereses y relaciones sociales? La neta, ¿cuál es la tendencia general?

Lo mismo pasa ahora en México, donde el gobierno de Vicente Fox quiso despojar a los campesinos de Atenco para construir un aeropuerto. Se echó para atrás, gracias a la heroica resistencia y el creciente apoyo que tenían. Pero, ¿qué va a pasar a largo plazo? Por muy concreta e importante que sea la victoria, ¿es posible que marque la pauta en todo el país, que pueblo por pueblo y región por región se logren contrarrestar los planes del sistema imperialista y sus "socios" mexicanos de arrebatarles las tierras a millones y millones de campesinos (y también en Centroamérica a través del Plan Pueblo- Panamá, etc.)? ¿Acaso los imperialistas y las instituciones que controlan no seguirán con sus planes, aunque tengan que maniobrar tácticamente o retroceder por un tiempo en este o aquel lugar? La dura realidad es que mientras los imperialistas, y los explotadores y opresores que trabajan con ellos, detenten el poder, mientras impere su sistema, seguirán robando y aplastando a los campesinos y las masas.

Y no lo digo para subestimar la victoria del pueblo de Atenco y sus partidarios. El gobierno estaba emperrado en construir el aeropuerto en esas tierras, y tuvo que echarse para atrás. No digo que no podamos ganar victorias parciales ni que no tengan importancia. ¡Claro! Pero, aunque tengamos victorias, y aunque las celebremos, tenemos que captar muy bien y decirles la neta a los que han luchado y a las masas acerca del problema fundamental, su naturaleza y las leyes y dinámicas que encierra. No precisamente con esas palabras, pues tenemos que traducir esos conceptos en ejemplos concretos. Tenemos que explicar concretamente las fuerzas subyacentes y lo que han producido y producirán hasta que acabemos con el problema fundamental, hasta que tumbemos y transformemos completamente el sistema y la sociedad... y, en última instancia, el mundo entero. Hay que aprovechar nuestras victorias, digo... que nos ayuden a tender un puente hacia nuestros objetivos revolucionarios estratégicos y la solución fundamental.

El caso de Sudáfrica

Volviendo a Predicando desde un púlpito de huesos y la crítica de los puntos de vista de Jim Wallis, hay otro ejemplo muy ilustrativo. Wallis aplaude el glorioso día en que Nelson Mandela fue elegido presidente de Sudáfrica y lo señala como ejemplo de cambios radicales que benefician a las masas. Bueno, ¿por qué no lo analizamos más a fondo?

Mandela pudo salir de la cárcel y, en cierto sentido, pudieron acabar con el sistema de apartheid y elegirlo presidente gracias a varios factores importantes, en primer lugar los grandes cambios internacionales (especialmente el derrumbe de la Unión Soviética), además de la lucha del pueblo sudafricano, otra lucha muy heroica de grandes sacrificios que ganó apoyo en todo el mundo. Pero hay algo más fundamental: ¿qué significó la elección de Mandela para el pueblo, para las masas sudafricanas que libraron esa lucha y para la generación de Soweto**** y otros que encarnaron y simbolizaron los grandes levantamientos populares?

¿Cuál es la situación actual? ¿El camino de Mandela y su elección acabaron con la opresión y explotación (o emprendieron ese proceso)? Desgraciadamente, la triste respuesta es no .

Abordamos esa cuestión en "Grandes objetivos y gran estrategia,"*****  y mencionamos la película "Dangerous Ground" (Tierra peligrosa) en que Ice Cube protagoniza a un joven sudafricano que regresa después de vivir un tiempo en Estados Unidos. Está indignado porque, a su ver, el pueblo está desaprovechando la victoria contra el sistema de apartheid. En cierto momento dice que en Estados Unidos los negros ganaron la libertad a través del movimiento de derechos civiles pero, como la desaprovecharon, se dieron un montón de problemas, tales como la delincuencia, etc., lo mismo que ocurre en Sudáfrica. Bueno, es una tergiversación democrático-burguesa de la realidad, pero es muy importante que captemos la realidad a la cual se refiere.

O sea, ¿qué pasa en Sudáfrica? ¿Cuál es la situación de las masas? ¿Ha mejorado cualitativamente con los cambios que llevaron a Mandela a la presidencia? ¡Para nada!; incluso en algunos aspectos está peor. Está peor, por ejemplo, porque las masas están desorientadas política e ideológicamente; se dio una gran lucha que produjo cambios --ahora los africanos encabezan el gobierno-- pero la situación de las masas sin tierra y los campesinos pobres, los que viven en las villas de miseria y los mineros está igual o peor, y eso causa mucha desmoralización y desorientación, sobre todo si no hay una línea revolucionaria que aclare que salvo el poder todo es ilusión.

La opresión y explotación no se dan de la misma forma que antes, tienen nuevos matices y algunas estructuras del gobierno han cambiado, y esos cambios tienen cierta importancia, pero en lo fundamental la opresión de las masas no ha cambiado; el sistema sigue explotándolas y oprimiéndolas; y la maquinaria del estado las mantiene en esas condiciones. Vuelvo a repetir, eso no quiere decir que las luchas no fueran importantes ni que las victorias parciales que ganaron carecen de sentido y efecto, pero la neta, no habrá ningún cambio fundamental del sistema ni de las condiciones de opresión en que viven las masas a menos que la lucha avance y logre tumbar al viejo orden opresor y dar a luz un poder político revolucionario completamente nuevo.

Hay muchos ejemplos horripilantes de lo que esto significa para las masas, tales como la creciente devastación del SIDA, que se debe a las condiciones de explotación y opresión en que viven las masas. También vemos el fenómeno que la película de Ice Cube ilustra (aunque no señala ni el problema fundamental ni la verdadera solución), un fenómeno que las masas de Estados Unidos conocen muy bien: el aumento de la delincuencia. En las villas de miseria de Sudáfrica, por ejemplo, los jóvenes que antes andaban con organizaciones revolucionarias ahora andan con pandillas.

No por eso debemos sacar la conclusión de que la lucha por abolir el apartheid no tuvo importancia. Todo lo contrario, el fin del apartheid fue algo muy bueno. ¡Nadie puede decir que las masas estaban mejor bajo el apartheid! Pero la lucha tiene que ir más allá, pues todavía no ha barrido todo el sistema del cual el apartheid es una manifestación infame ni ha tumbado las relaciones opresivas de la sociedad ni el poder político y militar que las impone. La neta , es engañoso plantear que elegir a este o aquel primer mandatario del sistema opresor acabará con la opresión, y solo sirve para engañar al pueblo y desviar su lucha.

Este es un punto fundamental. Siempre debemos tener muy presente la situación concreta de las amplias masas y basarnos firmemente en esto: las masas seguirán sufriendo esta horripilante opresión y explotación, y un sinfín de atropellos y barbaridades totalmente innecesarios, hasta que se tumbe el poder del estado opresor y se transforme toda la sociedad.

*****

Miren nada más la gran cantidad de riqueza que existe en el mundo en este momento de la historia y cuánta gente sufre cruelmente porque no puede satisfacer sus necesidades más elementales, cuántos niños mueren de enfermedades curables. Me hace pensar, por ejemplo, en las regulaciones que el Fondo Monetario Internacional (FMI) impuso en Perú hace 10 años. Reestructuró la deuda del gobierno peruano a los bancos e instituciones imperialistas, y como de costumbre lo obligó a recortar los subsidios de los productos básicos, y de repente se registró un aumento de las muertes infantiles, particularmente de cólera. ¿Por qué? Porque el precio de la leña subió y no podían hervir el agua. Muchos niños se enfermaron de diarrea y cólera, y las muertes infantiles aumentaron.

En este ejemplo se concentran muchos horrores del sistema, incluso el hecho de que mucha gente en el mundo de hoy tiene que comprar leña y hervir el agua para purificarla. O veamos lo que pasa en Irak, donde la guerra y las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos (y sus "aliados") destruyeron la infraestructura de purificación de agua... todo eso es totalmente innecesario. O sea, existe debido a las relaciones explotadoras reforzadas a punta de fusil. Existe la base material para superar esas cosas; sin embargo, la mitad de la población del mundo sobrevive a duras penas con ingresos de unos cuantos dólares al día y mil millones de personas se están muriendo de hambre o están al borde del hambre, y miles de millones más luchan todos los días por conseguir comida, techo y satisfacer otras necesidades elementales, y muchas veces no lo logran. Y al lado de todo eso hay gran opulencia y parasitismo en este mundo de grandes desigualdades en que vivimos.

Nada de eso va a cambiar hasta que las luchas revolucionarias del mundo logren conquistar el poder, hasta que tumbemos y transformemos este sistema. No hay otra manera de cambiarlon y, sin eso, la situación seguirá de mal en peor. ¿Por qué ha bajado el nivel de vida de los pueblos de América Latina en las últimas tres décadas? En muchos aspectos viven peor que hace 500 años, y es totalmente innecesario. Pero es la realidad. Cuando decimos que se necesita una revolución, no es dogma; es la realidad concreta de miles de millones de personas de todo el planeta. Sin ninguna exageración, el futuro de la humanidad está en juego. Debemos tenerlo muy presente y tener las miras en el premio, en la revolución, porque para hacer un cambio revolucionario real y profundo necesitamos la revolución y, sí, necesitamos el poder.

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Notas:

* Pasajes de esta entrevista salieron en el OR en los números 1155-56, 1158-64, 1166-68, 1171 y 1173-74, del 16 de junio al 10 de noviembre de 2002.

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** Por muchos años hasta que murió en 1969, Ho Chi Minh fue el líder del Partido de los Trabajadores de Vietnam; dirigió la lucha de liberación del pueblo vietnamita contra la dominación colonial; y después de la II Guerra Mundial dirigió guerras de liberación contra Francia (que tenía el respaldo de Estados Unidos) y, posteriormente, contra el propio Estados Unidos. Aun después de su muerte, fue símbolo de la guerra que finalmente expulsó a Estados Unidos. El FLN (Frente de Liberación Nacional) era el frente único, dirigido por el Partido de los Trabajadores de Vietnam, en el sur de Vietnam. Tras la derrota de Francia en 1954, Estados Unidos ocupó el sur del país y gobernó a través de una serie de gobiernos títeres hasta que el pueblo vietnamita lo derrotó y lo expulsó en los 70. El FLN encabezó la lucha de liberación en el sur de Vietnam.

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*** PREDICANDO DESDE UN PÚLPITO DE HUESOS, Necesitamos moral pero no la moral tradicional , publicado por Banner Press en 1999, tiene un prólogo y dos ensayos de Bob Avakian: "Lo que no dice `Virtudes' de William Bennett", una crítica de The Book of Virtues (El libro de virtudes) de Bennett, y "Acabar con el `pecado' o necesitamos moral pero no la moral tradicional ". Pone de relieve la hipocresía de moralistas burgueses como Bennett y la salvaje opresión y atrocidades que encubren y justifican, además de abordar las deficiencias y limitaciones del punto de vista de los religiosos progresistas. Le brinda al lector una crítica general de la moral burguesa y la contrasta con la moral comunista, que concentra y sirve la causa de abolir toda explotación y opresión. Defiende el ateísmo y el punto de vista y método científico, y su aplicación en oposición al fundamentalismo religioso y toda doctrina y punto de vista religioso, a la vez que plantea la orientación de unidad- lucha-unidad con fuerzas religiosas progresistas, que luchan contra la opresión e injusticia.

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**** El ayuntamiento de Soweto, Sudáfrica, fue un centro y símbolo del auge revolucionario contra el gobierno de apartheid en la década de los 80.

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***** "Grandes objetivos y gran estrategia" es una obra inédita de Bob Avakian. El OR sacó pasajes de esa obra (Nos. 1128, 1129 y 1131- 1141).

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